Escucha esta nota aquí

Las imágenes de dos iglesias envueltas en llamas empañaron la jornada que marcó un año desde el comienzo del "estallido social” en Chile. Si bien la protesta mantuvo un carácter pacífico por parte de la mayoría de los manifestantes, un grupo de personas aún no identificadas atacaron, dañaron e incendiaron dos monumentos patrimoniales históricos y religiosos que datan de 1876: la iglesia de San Francisco de Borja, ligada a la policía chilena, y la parroquia de la Asunción.

El impactante momento del campanario de la parroquia de la Asunción cayendo se propagó rápidamente por las redes sociales, repercutió en medios extranjeros y otras instituciones.

¿Quiénes son los responsables?

Durante ese día, casi 700 personas fueron detenidas por actos vandálicos en todo el país. Seis de ellas fueron aprehendidas por Carabineros en las cercanías de las iglesias. Un funcionario de la Armada -dado de baja por la institución militar- fue apresado luego de haber generado desmanes, aunque se descartó su participación en el ataque incendiario. A pesar de estos antecedentes, no hay ninguna persona arrestada por haber quemado las iglesias.

"Hasta el momento no tenemos claridad de quiénes son los responsables de las quemas de las iglesias, como tampoco de quiénes quemaron el metro, y de diferentes hechos de violencia que han ocurrido durante los últimos doce meses. Esto es reflejo de que la inteligencia en Chile no funciona como debería y que la labor policial muchas veces está desplegada a ciegas”, afirmó a DW Eduardo Vergara, director ejecutivo de la Fundación Chile 21 y experto en seguridad.

Por su parte, la académica de la Universidad de Santiago y socióloga experta en la materia Lucía Dammert dijo a DW que quienes quemaron las iglesias serían un "grupo pequeño”. "Todo indicaría que era un grupo que estaba mejor preparado para usar las bombas mólotov en un hecho como ese, pero es imposible afirmar si estaban preparados para ir a quemar las iglesias o un supermercado. Lo que sí está claro es que es un grupo pequeño”, señaló.

La iglesia de Carabineros, ¿sin carabineros?

Otra incógnita surgida durante las manifestaciones fue la escasa presencia policial para defender y resguardar la iglesia de San Francisco de Borja, destinada para el servicio religioso de Carabineros y uno de los potenciales blancos de los manifestantes violentos. Los expertos concuerdan en que, a diferencia de otras protestas, Carabineros no repelió como de costumbre y replegó a su personal.

"Cuando el personal policial ha estado en situaciones de manifestaciones no ha tenido capacidad física real de desinstalar la violencia, sino que ha aumentado los niveles de enfrentamiento. Entonces la táctica utilizada en la última manifestación fue una de distanciamiento”, aseguró Dammert.

"Carabineros no estaba presente en los lugares donde ocurrieron los hechos de violencia. Esto habla de que la estrategia (de repliegue) no tuvo el dinamismo que tenía que tener y que los tiempos de respuesta policiales simplemente se alargaron demasiado. Hay graves cuestionamientos políticos como también técnicos respecto al por qué carabineros no estaba donde tenía que estar”, concordó Vergara.

Carabineros habla de un grupo de "vándalos”

En su balance tras los incidentes registrados en la marcha, el ministro del Interior, Víctor Pérez, dijo que "quemar iglesias es una expresión de brutalidad". En tanto, el General Director de Carabineros, Mario Rozas, manifestó que: "Ha quedado en evidencia quiénes son los delincuentes, quiénes son los vándalos”. Sin embargo, no se ha logrado establecer si estos pertenecen a un grupo organizado que intenta desestabilizar al país, como el Gobierno ya ha manifestado anteriormente.

"El Gobierno y Carabineros han tratado de instalar esa percepción de que aquí hay grupos criminales que tratan de desestabilizar al Gobierno o de enfrentarse con la policía. Esta afirmación está basada más bien en hipótesis del Gobierno que en realidades. Dentro de los procesos judiciales todavía no hay claridad sobre esto y hay demasiada teoría conspirativa”, declaró Dammert.

No basta con condenar la violencia

Según los resultados de la última encuesta Cadem, un 25% de los chilenos cree que la violencia en la calle se justifica. En tanto, el Arzobispo de Santiago Celestino Aós, en un mensaje a través de Youtube se refirió a la quema de las iglesias: "Basta, basta de violencia. No justifiquemos lo injustificable. Dios no quiere la violencia”.

"La condena a la violencia está siendo usada como una pastilla para dormir tranquilos. La condena es necesaria, pero no es suficiente. El país debe abordar el fenómeno de la violencia de una vez por todas. Se debe entender que la violencia responde a realidades y condiciones mucho más profundas que tienen que ver con la violencia estructural, pero también con miles de jóvenes que han sido dejados al azar por un sistema estatal y político que los ha marginado”, concluyó Vergara.

Comentarios