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El gobierno regional del archipiélago español de Baleares anunció que a partir de 2022 se limitará el número de cruceros que puedan atracar en el puerto de Palma de Mallorca, un destino muy turístico.

A partir del año entrante, un máximo de 518 cruceros podrán fondear en el puerto mediterráneo, frente a los 594 que lo hicieron en 2019, antes de la pandemia, indicó el gobierno regional en un comunicado el lunes por la noche.

Solo tres cruceros a la vez podrán atracar en el puerto en un mismo día, y solo uno de ellos podrá ser un "megacrucero", es decir, con una capacidad superior a 5.000 pasajeros, agregó.

Esta disposición, que estará vigente por cinco años, fue acordada tras dos años de negociaciones con la Cruise Lines International Association (CLIA), organización que representa a 95% del sector mundial de los cruceros.

La medida se traducirá en "una reducción del 13% en las escalas previstas para 2022 en Palma, la primera vez que se decrece en este sector de forma pactada", se congratuló el responsable regional de turismo, Iago Negueruela.

La limitación al número de cruceros era un antiguo anhelo de parte de los residentes de Palma de Mallorca, quienes alegan que las masivas llegadas de turistas les causan molestias, ya que tensan al máximo servicios públicos como el transporte o el agua.

Algunas personas dicen que evitan el centro de la ciudad cuando ven cruceros en el puerto y, antes de la pandemia, era común ver grafitis de "Tourists go home" ("Turistas vuelvan a sus casas") por las calles de Palma.

Pero su preocupación choca con los intereses de operadores turísticos, taxistas y dueños de restaurantes, quienes aseguran que Baleares necesita la actividad económica derivada de los cruceros.

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