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La revelación de un falso cáncer de un constituyente que ganó empatía y votos fue la estocada final para la Lista del Pueblo, un grupo heterogéneo que mostró la cara del “Chile real” y que tras irrumpir hace 70 días en la Convención Constituyente hoy luce enterrado.

El quiebre empezó con divisiones internas, luego vino un supuesto fraude en la inscripción de un candidato presidencial y siguió el fin de semana la revelación de una mentira que terminó por fraccionar a un grupo de amas de casa, profesores y líderes comunitarios que se unieron luego del estallido social de octubre de 2019.

Tras el plebiscito de octubre de 2020 se embarcaron juntos en el camino institucional para salir de la crisis y cambiar una Constitución hecha a medida de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). Llegaron a la Convención Constitucional el 4 de julio y ya no llevan ni el nombre.

“Es triste, hay desilusión, y es preocupante para el proceso de cambio que tiene que llevar adelante la Convención Constitucional”, dijo Ángel Spotorno, exintegrante del Comité Ejecutivo de La Lista del Pueblo (LDP).

Ayer buena parte de la sociedad seguía impactada por el último escándalo que remece a uno de los integrantes de la LDP, Rodrigo Rojas Vade, uno de los siete miembros de la mesa directiva, que el sábado reveló que no padecía cáncer como afirmó para aupar la lucha por un cambio de modelo social.

“Como ser humano solidarizo con él (con Rojas Vade), pero él como convencional está en un tremendo problema y representa un gran problema para la Convención”, afirmó Spotorno, que sigue apoyando el proceso constituyente, “pero desde un espacio ya apartado de la Lista del Pueblo”.

En las elecciones de mayo, 27 desconocidos de varias regiones de Chile y sin plataforma electoral detrás lograron llegar como un bloque de izquierda a la Convención de 155 miembros y sorprendieron a los partidos políticos, encuestadoras, analistas y medios.

“En todo el mundo los partidos políticos tienen problemas serios para sostenerse hoy y hay incentivo para que grupos que no son partidos políticos irrumpan electoralmente”, sostuvo Juan Pablo Luna, académico en ciencias políticas de la Universidad Católica y para quien esta caída es “natural”.

Peleas, fraudes y mentiras

Las diferencias entre sus integrantes saltaron desde las primeras semanas cuando tuvieron que fijar posturas sobre diversos temas de la Convención. Luego se apuraron en designar un candidato presidencial para figurar entre las opciones de las elecciones del 21 de noviembre, que decidirán al sustituto de Sebastián Piñera.

Pero el mayor bochorno se produjo cuando fue impugnada la candidatura presidencial de este grupo, la del activista indígena Diego Ancalao, por presunta falsificación de la validación de más del 60% de las firmas requeridas. Fueron “avaladas” por un notario que había muerto.

“La gran mayoría de los convencionales (de la LDP) no estuvo de acuerdo en seguir en ese espacio de Asamblea, porque muchos respondían a sus organizaciones bases”, indicó Alejandra Pérez la semana pasada, cuando 17 convencionales decidieron cambiarse el nombre a “Pueblo Constituyente”.



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