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Por cuarta vez en menos de seis meses, la Marina de Estados Unidos tiene un nuevo jefe, Kenneth Braithwaite, un ferviente seguidor del presidente Donald Trump, que ha prometido restaurar el espíritu de cohesión en el seno de una fuerza naval desmoralizada y golpeada por Covid-19. 

El Senado aprobó este jueves a mano alzada el nombramiento de Braithwaite, de 60 años, actual embajador de Estados Unidos en Oslo.

Durante su comparecencia ante el Comité de las Fuerzas Armadas del Senado a principios de mayo, Braithwaite destacó sus buenas relaciones con la Casa Blanca, a diferencia de sus predecesores.  "Aunque reconozco los retos como son, estoy preparado", declaró. 

"Lamento decir que la Marina atraviesa tiempos complicados debido a diversos factores, sobre todo a una falta de liderazgo", afirmó, citando, entre otras cosas, un amplio escándalo de corrupción en el cuerpo en 2015 y las colisiones de buques militares que dejaron 17 muertos en 2017. 

Braithwaite aludió asimismo a las divergencias entre Trump y el exsecretario de la Marina Richard Spencer sobre el caso de un soldado de élite condenado por haber posado junto al cadáver de un joven iraquí con otros militares y que fue indultado por el presidente. 

El incidente, que el nuevo jefe de la Marina calificó de "tropiezo judicial", se saldó con el despido de Spencer el 24 de noviembre. 

También mencionó la reciente crisis a bordo del portaviones nuclear USS Theodore Roosevelt, que provocó el despido del sucesor de Spencer, Thomas Modly, antes incluso de que su nombramiento fuera confirmado por el Congreso. 

Destituido el 7 de abril, Modly había sido sustituido como secretario interino de Marina por James McPherson, un almirante retirado que acababa de asumir el cargo de número dos del ejército. 

Braithwaite, un expiloto de avión, sirvió durante 21 años en la Marina, donde ocupó diversos puestos, entre ellos el de portavoz, antes de abandonar las fuerzas armadas en 1993 para unirse al sector privado. 

En 2016, participó en la campaña electoral de Trump en Pensilvania y formó parte del equipo de transición del multimillonario republicano tras su elección.