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Por RFI (Con nuestro corresponsal en PekínStéphane Lagarde)

En China, los habitantes han vuelto a ponerse marscarillas, pero esta vez no es para protegerse de la COVID-19. Desde las 6 de la mañana de este lunes 15 de marzo, la capital china y una docena de provincias del norte del país se enfrentan a vientos de arena procedentes del desierto de Gobi. Es la tormenta de arena más violenta de los últimos diez años.

Con los purificadores de aire funcionando a tope y las mascarillas puestas, los pekineses no han necesitado consultar la previsión meteorológica este lunes 15 de marzo. Basta con echar un vistazo por la ventana para ver que los vientos de arena han borrado parte del paisaje, solo se puede ver hasta 1000 metros.

En las calles la gente se protege como puede, según observó nuestro corresponsal. Como una transeúnte cuyo rostro ha desaparecido entre un velo además de la mascarilla. Otros se han puesto gorros de invierno y gafas para protegerse los ojos, como una enfermera que da largas zancadas, con la radio encendida para mantenerse informada: "Es raro ver este tipo de cielo en Pekín, he oído que hacia el mediodía será lo más fuerte de la tormenta, después debería bajar.

La alerta amarilla se mantiene hasta mañana por la mañana... " Tenemos muchos pedidos", dice el representante de los filtros de aire. Tenemos muchos pedidos", dice el vendedor de filtros de aire, "debido a la tormenta de arena, el teléfono no para de sonar. "Los vendedores de purificadores están abrumados. Esto es lo que parece una crisis medioambiental", escribió Li Shuao de Greenpeace China en su cuenta de Twitter.

Después de dos semanas de niebla y masas de aire estático, un fuerte viento de arena hace que los contadores de micropartículas se vuelvan locos. “Es difícil decir que estamos avanzando cuando no podemos ver frente a nosotros", dice Shuao.

Alrededor de 428 vuelos se cancelaron en los dos aeropuertos de la capital china.

Además, las autoridades mongolas informan de 6 muertos y más de 80 desaparecidos en esta tormenta de arena que también afecta al sur de Mongolia. 

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