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Una mayoría de alemanes sabía que el Holocausto estaba siendo perpetrado durante la Segunda Guerra Mundial, destacaron este jueves los productores de un nuevo y escalofriante documental.

El conocido director británico Luke Holland entrevistó a más de 300 ancianos alemanes y austriacos, entre los cuales muchos eran ex miembros de las SS, para rodar "Final Account", que se estrenará en la Mostra de cine de Venecia. 

Holland, que falleció en junio, durante más de una década entabló amistad con ex nazis, logrando persuadirlos de hablar sobre aquello que sabían y revela en su monumental obra, que provocó un entusiasta aplauso de los críticos. 

The Hollywood Reporter tildó el filme documental como "excepcional", y destacó que podría ser la última ocasión de escuchar el testimonio de "participantes activos en los horrores de los campos de concentración". 

El productor Sam Pope señaló que el increíble testimonio que obtuvo Holland fue gracias a que pasó años de su vida ganándose la confianza de estas personas. 

En tanto muchos luchaban con sus conciencias, otros no se arrepintieron y estaban orgullosos de haber servido en las SS, "en la que se podía confiar al 100% en todos los hombres", dijo uno de ellos.

Otros negaron el Holocausto, aunque admitieron abiertamente que sabían de masacres. "No culpes a Hitler", señaló uno. "La idea era correcta, pero (los judíos) deberían haber sido expulsados del país", en lugar de matarlos, añadió. 

No obstante, Pope dijo que las entrevistas con no combatientes, en particular mujeres, desmienten la idea de que era poca la gente corriente, tanto en Alemania como en Austria, que sabía lo que estaba ocurriendo. 

Como si fuera una muletilla, muchos afirmaban que "fue después de la guerra cuando nos enteramos de estos horribles crímenes", declaró el productor ante periodistas. 

"En el desarrollo de estas entrevistas, creo que esa probabilidad se vuelve cada vez más pequeña", aseveró. 

- "Los perpetradores no nacen, se hacen" -

"Aunque no hayas estado allí o no participaras, seguramente conocías a alguien que sí o habías escuchado rumores. Por ejemplo, tu hermano, que era soldado, llegó un día a casa y te contó historias", destacó Pope.

Sin embargo, una de las escenas más escalofriantes del filme tuvo lugar en la Alemania moderna, cuando jóvenes neonazis gritan a un anciano ex soldado de las SS por intentar hacerlos "avergonzarse de ser alemanes" al hablar de su culpa. 

El largo y conmocionante intercambio tuvo lugar alrededor de la mesa en Wannsee House, la mansión ubicada en un suburbio de Berlín, donde se redactó la Solución Final, la deportación y el exterminio de todos los judíos en los territorios ocupados por Alemania. 

Con activistas de extrema derecha intentando asaltar el edificio del Reichstag (parlamento) en Berlín durante el fin de semana, las lecciones de la historia son claras, señaló Pope. 

"Estas ideologías poderosas y viciadas están aún presentes y cobran fuerza, no sólo en Alemania y Austria, sino en todo el mundo", advirtió. 

En el epígrafe de la película, Holland, que se crió hablando alemán, y cuya familia materna murió en el Holocausto, se negó a condenar a sus entrevistados, la mayoría de los cuales tenían más de 90 años. 

"Los perpetradores no nacen, se hacen", escribió. 

Sin embargo, no dejó de hacer las difíciles y duras preguntas a hombres y mujeres de los que se había hecho amigo. 

El coproductor, Riete Oord, dijo que "estaba muy claro que muchos sabían lo que estaba ocurriendo exactamente, pero lo reprimieron para sí. Hay un tipo que dice: 'Si 99 personas frente a mí pensaran que está bien masacrar judíos, también lo aceptaría'. Lo anormal se vuelve muy normal en tales circunstancias". 

El documental será estrenado en Venecia el mismo día que otro poderoso drama sobre la masacre de más de 8.000 hombres y niños bosnios musulmanes a manos de las fuerzas serbias en Srebrenica, en 1995.