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Miles de opositores a los tapabocas y a las restricciones impuestas contra la pandemia de Covid-19 se manifiestan de nuevo este sábado en Berlín, mientras aumentan los nuevos casos de coronavirus en Alemania. 

La policía, sin embargo, ordenó disolver la manifestación al no cumplirse las normas sanitarias. "Lamentablemente, no tenemos otra opción: nos acercamos al líder de la manifestación y le informamos que su reunión sería disuelta por la policía", dijo la policía en Twitter. 

Los organizadores esperaban que el llamado "Festival de la libertad y la paz" reúna a unas 22.000 personas, entre "pensadores libres", activistas antivacunas, partidarios de la teoría de la conspiración y simpatizantes de extrema derecha. Según la policía, que ha desplegado más de 3.000 agentes, unas 18.000 personas se han congregado ya para marchar desde la Puerta de Brandemburgo, aunque admiten que se esperaba todavía mayor afluencia de gente.

A la cita en la Puerta de Brandemburgo llegaban desde primera hora de la mañana del sábado personas de todas las edades, incluidas familias con niños, para iniciar esta protesta, la segunda en un mes. "No soy simpatizante de extrema derecha, estoy aquí para defender nuestras libertades fundamentales", dice Stefan, un berlinés de 43 años, con la cabeza afeitada, que lleva una camiseta gris con el mensaje "¡pensar, ayuda!".

"Estamos aquí para decir: ¡hay que tener cuidado! Con crisis de coronavirus o sin ella, hay que defender nuestras libertades", dice a la AFP Christina Holz, una estudiante de 22 años, que lleva una camiseta en la que reclama la liberación de Julien Assange, el fundador de Wikileaks, detenido en Reino Unido.

El Ayuntamiento de la capital alemana prohibió inicialmente la manifestación por "razones de salud pública": la imposibilidad de respetar la distancia de al menos 1,5 metros entre los manifestantes. Pero el tribunal administrativo dio la razón a los organizadores al dictaminar que "la existencia de un peligro inmediato para la seguridad pública" no era un motivo válido, aunque puso condiciones, como el cumplimiento de medidas básicas de distanciamiento.

La policía constató que no se estaban cumpliendo ya desde un inicio. Una portavoz policial advirtió que si no se respetan las reglas de distanciamiento y de uso de tapabocas, "el último recurso" sería impedir la marcha.

Los organizadores tenían que asegurarse de que se respete una distancia mínima entre los manifestantes, que no estaban obligados inicialmente a ponerse la mascarilla, pero el jefe de operaciones policiales lo impuso como "una obligación" ante el constante incumplimiento de la distancia de seguridad entre los manifestantes.

Una manifestación anterior de este tipo ya reunió el 1 de agosto a unas 20.000 personas, principalmente de los círculos de ultraderecha. Pero fue interrumpida por la policía porque los manifestantes incumplieron las medidas de protección exigidas.