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Cinco ministros presentaron ayer su renuncia al presidente argentino, Alberto Fernández, quien aún debe decidir si las acepta, tras la inesperada derrota electoral sufrida por el oficialismo hace tres días en primarias legislativas, que derivó en una crisis política dentro de su alianza de centro-izquierda.

Pasadas las 21:30 y tras una jornada repleta de reuniones con los funcionarios de su mayor confianza, el mandatario se retiró de la Casa Rosada sin hacer declaraciones ni anunciar si aceptó las renuncias presentadas.

Fernández abordó un helicóptero para regresar a la residencia de Olivos, en las afueras de Buenos Aires, como lo hace a diario.

El ministro del Interior, Wado de Pedro, fue el primero en ofrecer su renuncia. Poco después le siguieron los titulares de las carteras de Justicia, Martín Soria; de Ciencia, Roberto Salvarezza; de Ambiente, Juan Cabandié; y de Cultura, Tristán Bauer, considerados como cercanos a la vicepresidenta Cristina Kirchner.

El mandatario, reunido en la sede del Gobierno con los funcionarios de su mayor confianza, aún no anuncia su decisión.

“Escuchando sus palabras del domingo por la noche donde planteó la necesidad de interpretar el veredicto que ha expresado el pueblo argentino, he considerado que la mejor manera de colaborar con esa tarea es poniendo mi renuncia a su disposición”, escribió De Pedro en la carta que presentó a Fernández.

En las primarias de las legislativas de medio término, la coalición gobernante Frente de Todos obtuvo menos del 31% de los votos a nivel nacional, revelando un rechazo del electorado mucho más amplio de lo que imaginaron dirigentes políticos y encuestadores.

La coalición de centro-derecha Juntos, del expresidente Mauricio Macri, obtuvo 40% de los sufragios a nivel nacional y le sacó una ventaja de cinco puntos al oficialismo en la provincia de Buenos Aires, tradicional bastión peronista y donde también pusieron a disposición su renuncia los ministros del gobernador Axel Kiciloff.

Al ser de voto obligatorio, las primarias se convierten en una suerte de encuesta a escala real. En este caso, el resultado hace temer al Gobierno por su mayoría en el Senado y aleja la posibilidad de lograrla en la Cámara de Diputados el 14 de noviembre cuando se celebren los comicios.

Pobreza y FMI

Fernández, sin una fuerza política propia, asumió en diciembre de 2019 en una fórmula que impulsó la expresidenta Cristina Kirchner (2007-2015), ahora vicepresidenta.

En su mandato a Fernández le ha tocado enfrentar tanto la pandemia del covid-19 como la profundización de la crisis económica que tiene a casi la mitad de la población en la pobreza.

Con la popularidad a la baja, en el último año Kirchner ha criticado la gestión de Fernández, dejando aflorar diferencias internas y llegando incluso a referirse a “funcionarios que no funcionan”.

Argentina acumula hasta agosto una inflación de más de 30%, entre las más altas del mundo, y un índice de pobreza de 42%, en medio de una recesión que se prolonga desde 2018.

El Gobierno debe además negociar con el Fondo Monetario Internacional un acuerdo de facilidades extendidas que reemplace el stand-by suscrito en 2018 durante el Gobierno de Macri y por el cual debe $us 44.000 millones.

Ayer, horas antes de la crisis en su gabinete, Fernández aludió a esa negociación y dijo que es necesario “llevarla adelante, conseguirla y lograrla”.

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