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Alemania ha asumido este primero de julio, la presidencia de turno del Consejo de la Unión Europea (UE), entre enormes expectativas por parte del resto de los Estados miembros, muy preocupados –cada uno a su manera– por el impacto sanitario, económico y social del coronavirus.

La canciller Merkel y su equipo prepararon durante meses esta presidencia europea, la primera para Berlín desde 2007 y una de las últimas oportunidades para que la dirigente alemana tenga protagonismo en la escena internacional antes de su retirada política prevista para finales de 2021.

Con el Brexit, el cambio climático y la inmigración no le faltaban temas, pero la pandemia del nuevo coronavirus y su consecuencias económicas y sociales han arrasado con todo. La respuesta comunitaria a la crisis desatada por la enfermedad será el tema prioritario del semestre alemán, en el que se debe acordar el presupuesto común para el período 2021-2027 y el plan de reconstrucción de 750.000 millones de euros propuesto por la Comisión Europea, que recoge la iniciativa franco-alemana.

Aparte de la pérdida en vidas humanas –en Europa han muerto unas cien mil personas–, el impacto económico de la pandemia amenaza con fracturar el club comunitario entre los países más castigados por la Covid-19, como España e Italia, y los que han sufrido relativamente menos por el virus, o razonan aún en términos de estricta disciplina fiscal.

El turno de Alemania llega tras un accidentado mandato para Croacia, el miembro más nuevo de la Unión, que ocupaba la presidencia en marzo cuando los países respondieron a la explosión de contagios de COVID-19 con cierres descoordinados de fronteras y otras restricciones.

El comienzo de la presidencia se marcó simbólicamente esta pasada noche con la proyección en la mítica Puerta de Brandeburgo de Berlín del lema, en varios idiomas, "Todos juntos para relanzar Europa".

 

¿Su último gran reto?

Para la canciller alemana, que lleva más de 14 años en el poder y se halla en el tramo final de su carrera política, que por decisión propia planea concluir al agotarse esta legislatura en otoño del 2021, supone un último desafío. La líder democristiana alemana, omnipresente durante años en el ruedo europeo como personificación de la primera economía del continente, afronta así un reto añadido. Merkel vivió ya como canciller otra presidencia del Consejo de la UE, en el primer semestre del 2007.

El pasado lunes, Merkel recibió a Macron en el palacio de Meseberg, a unos 70 kilómetros al norte de Berlín, para escenificar la apuesta franco-alemana por el fondo de recuperación.