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Los ataques de este martes en un hospital y en un funeral en Afganistán, que dejaron al menos 37 muertos, reflejan un "grado terrible de inhumanidad", denunció el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell.

"Atacar y matar a las madres, a los recién nacidos y a las enfermeras, así como a las familias en duelo, son actos de maldad y muestran un grado de terrible inhumanidad", lamentó Borrell en un comunicado.

El hospital, que dispone de una importante maternidad apoyada por la ONG Médicos Sin Fronteras, se encuentra en el oeste de Kabul, donde vive la minoría hazara, blanco a menudo de ataques de militantes del grupo yihadista Estado Islámico (EI).

Para Borrell, el ataque al hospital "parece también haber tenido como objetivo a los trabajadores humanitarios". "Estos ataques constituyen claras violaciones del derecho internacional humanitario y sus autores deberán asumir las consecuencias", agregó.

Este estallido de violencia en Afganistán coincide con la crisis sanitaria del coronavirus, que obliga a llevar a cabo operaciones militares en todo el país para impedir los contagios. Los talibanes negaron estar implicados en los ataques.

El jefe de la diplomacia europea reiteró su llamado a un "cese del fuego permanente" en el país, algo "vital" para un pueblo que "merece la paz", por lo que llamó a todos los actores en Afganistán y en la región a "hacerlo realidad".

Los talibanes no han reivindicado ningún gran ataque en Kabul desde la firma de un histórico acuerdo a fines de febrero con Estados Unidos, que se comprometió a una retirada total de las fuerzas extranjeras de Afganistán en un plazo de 14 meses.

Los talibanes han puesto fin a los ataques contra el ejército de Estados Unidos y las tropas de la OTAN, pero han redoblado la violencia contra las fuerzas afganas. Las negociaciones de paz entre rebeldes y Kabul, previstas en marzo, aún no han comenzado.