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Responsables británicos y europeos celebran el jueves una reunión de crisis en Londres, en que la UE exigirá explicaciones sobre la intención de Boris Johnson de modificar el acuerdo de Brexit, una violación del derecho internacional que podría llevarle ante los tribunales.

El vicepresidente de la Comisión Europea, Maros Sefcovic, llegó el jueves por la mañana a la capital británica para reunirse con el influyente ministro del Gabinete, Michael Gove. El eslovaco había solicitado la reunión urgentemente la víspera para "obtener aclaraciones del Reino Unido".

"He venido a expresar la seria preocupación de la Unión Europea por el proyecto de ley propuesto", dijo Sefcovic a los periodistas en la sede de la delegación europea. Y no quiso hacer comentarios sobre una ruptura de confianza con el Reino Unido: "escuchemos lo que Gove me dirá esta tarde".

Los dos hombres debían mantener un encuentro cara a cara hacia mediodía, seguido por la reunión formal del comité conjunto que supervisa el divorcio.

Después, los negociaciadores británico, David Frost, y europeo, Michel Barnier, celebrarán la última reunión de la octava ronda de conversaciones en busca de un acuerdo comercial que rija las relaciones entre Londres y Bruselas a partir del 1 de enero de 2021, que tras meses de estancamiento, parecen ahora seriamente en peligro.

Johnson amenazó el lunes con retirarse si no hay avances a mediados de octubre.

Y el miércoles presentó ante el Parlamento un "proyecto de ley del mercado interno" que, entre otras cosas, modifica la aplicación de tarifas y controles aduaneros para la provincia británica de Irlanda del Norte previstos en el acuerdo de divorcio.

En vigor desde la salida efectiva del Reino Unido del bloque el pasado 31 de enero, el Tratado de Retirada está inscrito en el derecho internacional y es por lo tanto vinculante.

- "Camino a recursos legales" -

La posibilidad de que Johnson, quien afirma ahora haber descubierto que las disposiciones relativas a Irlanda del Norte impondrían una separación administrativa con el resto del país, se desdiga de sus compromisos y no respete lo firmado indignó a los 27.

Desde Bruselas hasta Dublín pasando por París y Berlín, la preocupación es patente en un momento en que las negociaciones comerciales alcanzan un punto crítico: para ser ratificado a tiempo un eventual acuerdo debería cerrarse en octubre.

Y aunque aseguran que seguirán luchando por obtener un tratado de libre comercio que evite el caos a ambos lados del Canal de la Mancha cuando den las 12 campanadas de Nochevieja, advirtieron que la negociación no puede progresar si se rompe la confianza entre las partes.

Volvió así al Reino Unido, con una economía ya muy duramente sacudida por la pandemia de Covid-19, el espectro de una ruptura brutal con su principal socio comercial, que hundió la libra esterlina durante días.

Si el encuentro entre Sefcovic y Gove no calma las inquietudes de Bruselas, la UE podría llevar al Reino Unido al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).

"Un incumplimiento de las obligaciones bajo el Acuerdo de Retirada abriría el camino a recursos legales", señala un borrador preparado por embajadores de la UE y al que tuvo acceso la AFP.

"Una vez que se adopte el proyecto de ley, la Comisión puede iniciar un procedimiento de infracción contra el Reino Unido por incumplimiento de las obligaciones de buena fe", afirma. Y, advierte, "incluso antes de que se adopte el proyecto de ley, podría ser defendible iniciar un procedimiento por los mismos motivos".

La decisión de Johnson suscitó también críticas en otros flancos.

En las filas de su Partido Conservador, algunos, entre ellos los ex primeros ministros conservadores Theresa May y John Major, se inquietan por el daño a la credibilidad del país. 

Y desde Washington el Partido Demócrata advirtió que también las negociaciones con Estados Unidos en busca de un gran tratado de libre comercio que impulse la economía británica posbrexit y poscovid podrían irse al traste por la pérdida de confianza en Londres.