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Los mandatarios de la Unión Europea (UE) intentarán tranquilizar mañana a sus pares de los Balcanes occidentales sobre su futuro europeo, asegurándoles que no los han olvidado pese a la crisis del nuevo coronavirus.

La cumbre, inicialmente prevista en Croacia, país que ejerce la presidencia pro témpore del bloque, se celebrará finalmente por videoconferencia a causa de la pandemia, que mató a más de 250.000 personas en el mundo y golpeó duramente Europa.

Y aunque las aspiraciones de los países de los Balcanes occidentales debían centrar la cumbre, el encuentro servirá sobre todo para confirmar el compromiso de la UE con esta región rodeada de países del bloque y a la que miran Moscú y Pekín.

El mensaje de los europeos a sus pares es que "la UE seguirá siendo un socio fiable", "no hay ninguna alternativa creíble", apunta un funcionario europeo, para quien "Rusia o China, pese a lo que algunos afirman, no se acercan ni siquiera" al apoyo europeo.

Pese a registrar menos de 500 muertos respecto a los 18 millones habitantes de la región, la Comisión ya anunció una ayuda de más de 3.300 millones euros para luchar contra el nuevo coronavirus y ayudar a la recuperación de sus economías.

En las primeras semanas de la crisis, la lentitud de la UE, que cerró sus fronteras, abrió en cambió la puerta a China y, en menor medida, a Rusia para que se presentaran como "salvadores" de la región con el envío de mascarillas y pruebas.

Desde entonces, los europeos se esforzaron en subrayar la consecuente ayuda sanitaria inyectada desde hace 20 años en los Balcanes occidentales y ayudas específicas para luchar contra el virus.

Los europeos quieren confirmarse como un actor dominante en los Balcanes. "El apoyo y la cooperación" de la UE "son muy superiores a los de cualquier otro socio" y eso "merece ser reconocido públicamente", proclama un proyecto de declaración final al que tuvo acceso la AFP.

Sin embargo, la región está amenazada por un marasmo económico y se demanda qué futuro podría tener dentro de una Europa igualmente amenazada por una violenta recesión.

Albania, Bosnia-Herzegovina, Montenegro, Macedonia del Norte, Kosovo y Serbia buscan seguir los pasos de Croacia, así como de Eslovenia en 2004, si bien se encuentran en diferentes etapas del proceso de adhesión al bloque.

En el grupo de cabeza, Serbia y Montenegro iniciaron la negociación hace años, mientras que Bosnia-Herzegovina y Kosovo, cuya independencia unilateral de Serbia en 2008 no reconocen cinco países de la UE --entre ellos España-- no son aún candidatos oficiales.