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La Organización Mundial de la Salud (OMS), la agencia sanitaria de Naciones Unidas, tiene la misión de promover la salud y de coordinar situaciones de emergencia, pero cuenta con unos poderes y una financiación limitados.

 Brazo sanitario de la ONU 

La OMS, que tiene sede en Ginebra, es una organización multilateral fundada en 1948 por la ONU, según el principio de que "el goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano". Su creación coincide con el desarrollo espectacular de los antibióticos modernos y de las vacunas, que cambiaron la vida de miles de millones de personas. Cuenta con 194 Estados miembros y desde 2017 está dirigida por el exministro de Relaciones Exteriores etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Entre la prevención y la gestión de las crisis

Con más de 7.000 empleados presentes en 150 países, la OMS es una de las principales agencias de Naciones Unidas. Lleva a cabo numerosas campañas de salud pública -maternidad, higiene, vacunación, formación, acceso al agua, prevención de enfermedades-, promueve el desarrollo de los sistemas de salud y una cobertura sanitaria universal, interviene sobre el terreno, asesora a los Estados en sus políticas sanitarias y coordina la respuesta en caso de epidemias.

Una agencia pobre

La OMS está financiada por sus Estados miembros, que contribuyen en función de su riqueza, además de con aportes voluntarios, pero también, cada vez más, por donaciones de particulares y fundaciones privadas. La OMS busca financiación sin cesar. Su presupuesto, bianual, fue de 5.620 millones de dólares (5.100 millones de euros) para 2018 y 2019, es decir, el equivalente del 2,5% de los gastos anuales de salud de Francia.

El presidente estadounidense, Donald Trump, que acusa a la OMS de actuar a expensas de China, anunció a mediados de abril que suspendía la financiación de Estados Unidos, principal donante de la agencia, por delante de la Fundación Bill & Melinda Gates, con más de 500 millones de dólares.

Éxitos...

La OMS ha contribuido en gran medida a la erradicación de varias enfermedades que causaban estragos y siguen presentes en algunos continentes. Tras una campaña de vacunación masiva, la OMS declaró hace 40 años, en mayo de 1980, que "todos los pueblos" estaban "libres de viruela", una enfermedad infecciosa de origen viral que afecta sobre todo a los niños. Además, algunas enfermedades tropicales están siendo eliminadas gracias a programas de investigación. La polio y la malaria desaparecieron del continente europeo a principios de los años 2000. En diciembre de 2003, la OMS lanzó con Onusida un ambicioso programa para aportar medicinas antisida a millones de enfermos en el tercer mundo, sobre todo en África.

...y fracasos

La gestión de la epidemia de la fiebre del ébola en África del Oeste entre finales de 2013 y 2016, que causó más de 11.300 muertos, sigue siendo el principal fracaso de la OMS, que fue acusada de haber subestimado el alcance de la crisis. La OMS declaró la epidemia como una emergencia sanitaria el 8 de agosto de 2014, casi cinco meses después de que el virus apareciera en Guinea, lo que muchas oenegés, como Médicos Sin Fronteras, consideraron una reacción demasiado tardía.

En cambio, unos años antes, en 2009, la organización fue juzgada demasiado alarmista frente al virus H1N1. La OMS declaró el nivel de alerta máxima el 11 de junio de 2009, marcando el inicio de la primera pandemia de gripe del siglo XXI. Pero, al poco tiempo, se averiguó que el virus era mucho menos peligroso de que lo se temía. La OMS fue muy criticada, pues los Estados se dotaron de millones de vacunas que la población ignoró. Desde entonces, la OMS ha tratado de mejorar la transparencia sobre sus relaciones con los laboratorios farmacéuticos.