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Unas 400 personas acudieron a la Cancillería para protestar contra las medidas adoptadas para frenar el coronavirus, contra la presunta propagación del pánico, contra una supuesta intención de imponer la obligación de vacunarse. 

No se trató de una de las numerosas manifestaciones que han tenido lugar en Alemania, sino de una en Austria. Según el periódico Standard, de Viena, la del 1 de mayo fue la segunda manifestación de consideración realizada en ese país. A ella asistió también la estrella del derechista Movimiento Identitario, Martin Sellner. 

Ahora, manifestantes propusieron convocar nuevamente a sus seguidores para la "iniciativa para información sobre el coronavirus basadas en evidencias" el 14 de mayo en la capital austriaca.

Este es uno de los pocos ejemplos que hay fuera de Alemania de una alianza que difícilmente se habría fraguado sin el coronavirus. Sobre todo en Alemania se congregan seguidores de teorías conspiración, gente que desprecia la democracia y grupos derechistas, además de detractores de las vacunas y esotéricos.

Otros países, otros temas

También en otros lugares ha habido protestas. En Polonia se manifiestan sobre todo personas que trabajan al otro lado de la frontera y hoteleros, que demandan el restablecimiento de la libertad de viajar en Europa. En Varsovia se produjeron el fin de semana varias detenciones en una manifestación en demanda de más aperturas en el plano económico.

En suburbios franceses hubo manifestaciones para llamar la atención sobre la situación de los pobres durante la cuarentena y contra las arbitrariedades policiales. El detonante fue una persecución en que los policías habrían herido a un motociclista.

En Eslovenia, miles de personas protestaron en bicicleta contra el Gobierno. En la convocatoria se aludía a presuntas malversaciones de fondos en la compra de mascarillas y respiradores mecánicos.

Las teorías de la conspiración, que están ganando adeptos en Alemania, parecen llevar a menos gente a las calles en el resto de Europa.

Frentes transversales

En Alemania, algunos analistas establecen paralelismos con las vigilias pacifistas de 2014. Desencadenado por la crisis de Ucrania se articuló entonces un movimiento de protesta que desarrolló tendencias progresivamente antiestadounidenses, antisemitas, ultraderechistas y rasgos proclives a las teorías de conspiración.

"Como en 2014, surgen frentes transversales, es decir, que incluyen gente que se autocalificaría de izquierda y derechistas, hasta ultraderechistas", señala Jan Rathje, quien dirige un proyecto de investigación en la Fundación Amadeu Antonio, sobre antisemitismo y teorías de la conspiración. "Se juntan contra 'los de arriba', contra la supuesta gran conspiración, quieren tratar de frustrarla y de ofrecer resistencia contra ella", explica.

El modelo estadounidense

Algunos ultraderechistas y adeptos de las teorías de conspiración de Alemania se contactan por internet con gente que piensa igual en otros países. Es el caso, por ejemplo, de Stefan B, quien se presentó en un video como "Anon" antes de intentar infructuosamente entrar en la sinagoga de Halle, donde se proponía matar judíos. 

"Anon" es un seudónimo usual en foros de extrema derecha, cuyos usuarios permanecen en el anonimato. En 2017, un "Anon" que se presentó como un patriota "Q" y afirmó tener acceso a documentos de máxima confidencialidad, planteó allí aseveraciones sobre supuestas conspiraciones tras reparticiones estatales de Estados Unidos.

Poco a poco, "QAnon" se convirtió en una verdadera ideología que cree que los pedófilos han atrapado a miles de niños en cuevas y que el expresidente Barack Obama, la exsecretaria de Estado Hillary Clinton y el multimillonario George Soros forjarían planes de golpe conjuntos. Sus seguidores consideran en cambio a Donald Trump como un libertador.

También en manifestaciones contra medidas adoptadas para frenar el coronavirus han aparecido pancartas con la "Q". Pero acuden a ellas igualmente grupos armados que consideran prácticamente cualquier acción del Gobierno como un ataque contra su libertad.

Comparable solo hasta cierto punto

Una diferencia relevante es que para quienes participan en estas manifestaciones en Estados Unidos, los elementos libertarios están en primer plano, mientras en Alemania prevalece el aspecto comunitario, explica Rathje. Comparten, en cambio, "la idea de que hay una gran mayoría, y una pequeña minoría que quiere controlarla y manipularla, por medio de una conspiración".

Pese a las diferencias, los adeptos alemanes de las teorías de la conspiración asumen cada vez más ideas de "QAnon". En consecuencia, no es casual que las manifestaciones en Alemania también se aplaudan en esos círculos.

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