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La reconciliación de los ecuatorianos es la principal misión del presidente electo Lenín Moreno, que ganó la Presidencia de Ecuador en un balotaje el 2 de abril, en el que obtuvo el 51,16% de los votos frente al 48,84% del derechista y exbanquero Guillermo Lasso, cuyos resultados pusieron en evidencia una polarización de la población. 


Moreno, que  jurará en el cargo el miércoles en un acto en Quito en presencia de varios presidentes de Latinoamérica, entre ellos Evo Morales, abogó por el diálogo, la solidaridad y la diversidad como estandartes de su gestión cuando recibió su credencial de presidente de parte de la Corte Electoral la anterior semana, tras una década de Rafael Correa en el poder. “El Ecuador, o buena parte de sus habitantes, están hartos de la confrontación y la polarización que han dejado huella y lastimado la cotidiana vida de una sociedad agrietada, no solo subsumida en la inequidad y el desobligo por las perspectivas de la falta de empleo, sino por la división causada, persistente, extenuante”, según el periodista ecuatoriano Gonzalo Ruiz, de acuerdo con la publicación de El Comercio.


En ese sentido, Moreno ha dado señales positivas al plantear diálogo a diferentes sec-
tores del país y mostrarse abierto a escuchar, incluso,  a grupos que se confrontaron con Correa durante su mandato.


 Es muy saludable que el presidente electo se haya reunido con empresarios y que lo haga también con los sindicatos -otro gremio agrietado desde el poder saliente- en los días previos a su gestión, en criterio de Ruiz, quien destacó la cita con la nueva cúpula eclesiástica, que igualmente recibió latigazos del Gobierno de Correa por atreverse a pensar distinto y a decirlo en voz alta.

Débil mayoría
Con una mayoría oficialista frágil y una oposición que ganó terreno, el nuevo Congreso de Ecuador se instaló para un periodo de cuatro años el domingo 14 de mayo, diez días antes de la posesión de Moreno.


 El oficialismo tendrá ahora 74 de los 137 curules de la Asamblea Nacional, el Congreso unicameral ecuatoriano, lo cual le asegura una débil mayoría. Pero está lejos de los 100 del período anterior (2013-17), dos tercios que le permitían, por ejemplo, reformar la Constitución, como ocurrió en 2015 cuando se aprobó la reelección indefinida.


 Esa mayoría absoluta, no es sin embargo, una garantía de gobernabilidad para Moreno, según analistas, pues una veintena de esos diputados pertenecen a movimientos políticos locales que se aliaron al partido Alianza País (AP), con el cual Correa llegó al poder en 2007.


 "Esos grupos políticos pequeños siempre han sido muy móviles en términos del apoyo al Gobierno de turno", dijo a la AFP el politólogo Santiago Basabe, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.
 "Ese porcentaje importante de legisladores fácilmente podrían dejar la bancada oficialista y dejarla en minoría" ante los vaivenes de la situación socioeconómica del país”, apuntó. 

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