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El dirigente opositor venezolano Leopoldo López ha abandonado la Embajada de España en Caracas, según han confirmado a EL PAÍS fuentes de la oposición, que aseguran que ya ha salido del país. 

López se encontraba resguardado en la residencia del embajador español en Caracas desde el 30 de abril de 2019, cuando encabezó junto con Juan Guaidó, presidente del Parlamento, un alzamiento que pretendía desencadenar una revuelta en las Fuerzas Armadas y derrocar a Nicolás Maduro. 

Todo quedó en un intento frustrado por las fuerzas militares que se mantuvieron fieles al Gobierno y ese día terminó con su liberación tras pasar tres años en la cárcel y dos en arresto domiciliario.

El exalcalde del municipio Chacao, que había sido condenado por la justicia controlada por el chavismo por su papel en la oleada de protestas de 2014, encontró entonces protección en dependencias diplomáticas españolas tras sortear los controles de los cuerpos de seguridad. López ya ha cruzado la frontera con Colombia, según las fuentes consultadas, y su objetivo es viajar a España, donde reside su padre, Leopoldo López Gil, europarlamentario del Partido Popular.

El dirigente opositor siempre se mantuvo en la primera línea política aun después de su detención. Se convirtió en un símbolo de la resistencia frente a Maduro y, especialmente desde que pasara a arresto domiciliario y después se instalara en la Embajada de España, pilotó la estrategia de las fuerzas opositoras y del propio Guaidó. 

En los últimos meses ese camino de presión contra el chavismo y de rechazo incondicional a los procesos electorales convocados por el Gobierno, que no ha dado resultados concretos, recibió duras críticas por parte de otros sectores de la oposición como la corriente encabezada por Henrique Capriles.

Hace un mes el Gobierno español anunció el relevo de su embajador en Caracas, Jesús Silva. Sin embargo, garantizó que esa decisión no iba a afectar la situación de López. Silva está al frente de la embajada en Caracas desde que fue nombrado por el Gobierno de Mariano Rajoy en 2017

A pesar de las constantes crisis con las que tuvo que lidiar durante su gestión, el momento probablemente más tenso se produjo a principios de mayo de 2019, cuando López, su esposa -la también opositora Lilian Tintori-, y uno de sus hijos buscaron resguardo en la residencia, territorio inviolable donde no puede ser requerido por las autoridades venezolanas.

La huida de López, que se suma a una larga lista de dirigentes opositores perseguidos que tuvieron que exiliarse, también es una señal de las escasas esperanzas que incluso la dirección de la oposición tiene depositadas en un proceso de cambio o una transición a corto plazo. 

Desde que Maduro, en busca de oxígeno antes de las elecciones de la Asamblea Constituyente en julio de 2017, le concedió la medida de arresto domiciliario, el dirigente antichavista buscó varios caminos para aumentar la presión contra el régimen bolivariano

El movimiento clave fue a principios de 2019 el lanzamiento de Guaidó, hasta ese momento un diputado del partido Voluntad Popular sin apenas presencia pública.

Guaidó fue elegido jefe del poder legislativo y, como tal lanzó su desafío a Maduro proclamándose presidente interino, en virtud de una interpretación constitucional que descalificaba al sucesor de Hugo Chávez por ser, según esa lectura, usurpador del poder.

Ese paso desencadenó una oleada de protestas que agitaron a Venezuela y generaron una sensación de cambio inminente durante la primera mitad del año. Mientras la Administración de Donald Trump endurecía las sanciones contra el Gobierno de Caracas, Guaidó y López intentaron forzar una rebelión en el seno de las Fuerzas Armadas que nunca se produjo. Sí hubo decenas de deserciones, algunas muy significativas como la del jefe del Servicio de Inteligencia (Sebin), Christopher Figuera, pero insuficientes para provocar una quiebra en la Policía y en el Ejército.

A finales de agosto, Maduro concedió el indulto a un centenar de presos de la oposición en un intento de buscar un terreno propicio para negociar la participación de sectores de la oposición en las elecciones legislativas convocadas para el 6 de diciembre. Entonces circuló la tesis de que también estaba sobre la mesa el indulto de López, aunque el canciller venezolano, Jorge Arreaza, desmintió ese extremo en conversación con EL PAÍS.

Entre los dirigentes opositores que se beneficiaron de esa medida se encontraba Roberto Marrero, jefe de despacho de Guaidó. Este trató primero de abandonar el país y viajar a España, pero las autoridades se lo impidieron. Fue solo después de la medicación del Gobierno mexicano de Andrés Manuel López Obrador que Marrero pudo viajar a Florida, donde se encuentra ahora, tras hacer escala en México.

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