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El gobierno de Boris Johnson convocó el jueves al embajador de China en Londres, acusando a Pekín de violar, con la destitución de cuatro diputados prodemocracia de Hong Kong, las obligaciones internacionales adquiridas con la devolución de la excolonia británica. 

El embajador chino, Liu Xiaoming, fue convocado al ministerio de Relaciones Exteriores para transmitirle "la profunda preocupación de Londres por estas últimas acciones", afirmó el portavoz del primer ministro conservador.  

"El Reino Unido seguirá denunciando estas violaciones de los derechos y libertades de Hong Kong y recordando a China sus obligaciones libremente contraídas en virtud del derecho internacional", añadió. 

El ministro de Relaciones Exteriores, Dominic Raab, reiteró el jueves que la destitución de los cuatro parlamentarios es "una flagrante violación" del acuerdo Londres-Pekín de 1984 en el que se basó la devolución a soberanía china en 1997 de un territorio que debía conservar un alto grado de autonomía.

Raab afirmó que con esto Pekín está empañando su reputación internacional. 

Paradójicamente, el Reino Unido está siendo criticado en los últimos meses por su intención de incumplir ciertas cláusulas del acuerdo de Brexit firmado con la Unión Europea, aunque reconozca que se trata de una violación del derecho internacional.  

Pero el portavoz de Johnson lo justificó por las "circunstancias excepcionales" en las que se encuentra el Reino Unido, en pleno divorcio con la UE. "Como país, defendemos el derecho internacional y el sistema internacional basado en normas y siempre lo haremos", afirmó.