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La preocupación crece entre los allegados de Alexéi Navalni, después que el opositor ruso, con problemas de salud y quien sobrevivió a un envenenamiento en 2020, anunciara una huelga de hambre en la colonia penitenciaria donde cumple condena.

El principal opositor al Kremlin dijo que iniciaba una huelga de hambre para protestar contra sus condiciones de detención y denunciar que está siendo "torturado mediante la privación de sueño".

La noticia es todavía más inquietante para sus allegados, ya que el activista anticorrupción de 44 años, que sufre fuertes dolores de espalda y perdió la sensibilidad en ambas piernas, asegura no tener acceso a los cuidados médicos necesarios.

"Estamos muy preocupados por su salud, por lo que pedimos un acceso inmediato a un médico", declaró a la AFP Ruslan Shaveddinov, uno de sus colaboradores.

"Navalni siempre se tomó muy en serio decisiones como las de una huelga de hambre", agregó.

Esta se suma a sus problemas no diagnosticados de espalda, pero sobre todo llega menos de un año después de sobrevivir a un envenenamiento que atribuye al Kremlin.

Tras tres semanas en coma, Navalni pasó cinco meses recuperándose en Alemania. Y, a su regreso en enero a Rusia, fue detenido y condenado a dos años y medio de prisión en un caso de fraude que él considera político.

"Tras un envenenamiento, nadie sabe cómo el organismo puede reaccionar" si se le priva de alimentos, apunta Shaveddinov, para quien esto "es muy preocupante".

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