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Los demócratas prometieron el domingo presionar para la aprobación de una normativa que elimine el racismo sistémico de las fuerzas policiales de Estados Unidos, a medida que la batalla provocada por el asesinato de George Floyd a manos de un agente pasa de las calles a la esfera política.

Después de otro día de protestas abrumadoramente pacíficas en Estados Unidos, el presidente Donald Trump ordenó a las tropas de la Guardia Nacional que comenzaran a retirarse de la capital de la nación.

La dureza con que Trump decidió sofocar las protestas continuaba provocando críticas excepcionales de los principales oficiales militares retirados, un grupo que normalmente odia criticar a un líder civil, lo que refleja una profundización de las tensiones entre el Pentágono y la Casa Blanca.

"Esto no es un campo de batalla" 

Condoleezza Rice, secretaria de Estado bajo la presidencia de George W. Bush (2001-2009), le dijo a la cadena CBS que aconsejaría a Trump contra el uso de militares en activo para contener las protestas pacíficas.

"Este no es un campo de batalla", subrayó Rice, la primera mujer afroamericana en ser secretaria de Estado.

Pero los funcionarios de la administración nuevamente defendieron su enfoque represivo frente a los disturbios, y el secretario interino de seguridad nacional, Chad Wolf, le dijo a ABC que Washington se había transformado en "una ciudad fuera de control".

Wolf atribuyó la disminución de la violencia a "lo que ha hecho la administración" Trump y negó un problema de racismo sistémico entre la policía.

Si bien la administración aún no ha propuesto ningún cambio de política específico en respuesta a la indignación generalizada por la brutal muerte de Floyd en Minneapolis, Minnesota, se espera que el Caucus Negro del Congreso (CBC), formado por miembros del partido Demócrata, presenten una legislación diseñada para que la policía sea más responsable legalmente de sus acciones.

Entre otras cosas, se espera que esa nueva ley incluya medidas como facilitar las demandas contra los agentes de policía por incidentes mortales; prohibir el tipo de táctica de inmovilización que condujo a la muerte de Floyd por asfixia; exigir el uso a nivel nacional de cámaras corporales por parte de los oficiales y establecer una base de datos nacional para registrar la mala conducta de policías.