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Insuficiente, tardío, y difícil de controlar. El cierre de Madrid está siendo criticado por numerosos epidemiólogos, que consideran demasiado elevado el umbral de incidencia determinado para actuar.

"Para todos los epidemiólogos llegan muy tarde, deberían haberse aplicado mucho antes (estas medidas), a principios de septiembre", afirma Salvador Peiró, del centro de investigación de salud pública de la región de Valencia (FISABIO).

Después de dos semanas de enfrentamiento con la región, el gobierno central impuso el miércoles la aplicación en 48 horas de un confinamiento perimetral a Madrid y nueve municipios cercanos.

Eso significa que desde la noche de este viernes, los 4,5 millones de personas residentes en esos 10 municipios solo podrán salir de los mismos por razones de primera necesidad como ir a trabajar o estudiar, acudir al médico y atender a personas dependientes. No se verán en cambio confinadas en sus casas, como sucedió en toda España la pasada primavera.

Salvador Peiró critica que el llamado confinamiento perimetral es una medida "muy fácil de tomar en algunos pueblos y muy difícil de tomar en las grandes ciudades" como Madrid, donde cientos de miles de personas se desplazan cada día, a menudo a municipios vecinos y en transporte público, para ir a trabajar.

Fernando García, epidemiólogo en la Asociación Madrileña de Salud Pública, dice verse sorprendido de que en las nuevas limitaciones "no se mencionó la recomendación del teletrabajo, como se hizo en marzo", cuando se aplicó un confinamiento estricto al conjunto del país.

Según él, también habría sido bueno disponer una limitación aún mayor de los aforos en hoteles, bares y restaurantes.

Faltan rastreadores

Y es que para estos epidemiólogos, reducir la movilidad no basta por sí solo, ya que "los recursos para identificación de casos, contactos, seguimiento y aislamiento no son suficientes", dice Ildefonso Hernández, portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública (Sespas).

Precisamente, la región de Madrid tuvo que pedir la ayuda del ejército para que pusiera a disposición sus rastreadores.

Otro problema al que apuntan es el baremo de incidencia fijado para aplicar estos confinamientos perimetrales: una incidencia de más de 500 casos por cada 100.000 habitantes en las dos últimas semanas, un umbral "demasiado alto" para Ildefonso Hernández.

A título comparativo, Alemania decidió limitar el número de personas autorizadas a reunirse a partir de un umbral de 35 casos por 100.000 habitantes en los siete últimos días.

"Yo vivo en el Reino Unido y aquí se empiezan a tomar medidas a partir de cien contagios por cada 100.000 habitantes" en los siete últimos días, apunta Salvador Macip, investigador en la Universidad Abierta de Cataluña y en la Universidad de Leicester.

Incluso en España, un país muy descentralizado donde hasta ahora no se habían fijado baremos de ámbito nacional, las regiones de Asturias, Galicia o Valencia aplicaron medidas de restricción de la movilidad "muchísimo antes que las que han puesto en Madrid", y con una incidencia de menos de 100 casos por cada 100.000 habitantes, detalla Salvador Peiró.