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Fronteras cerradas, confinamiento general, la economía al borde de un abismo y una gran incertidumbre mundial. La pandemia del nuevo coronavirus, que ya ha dejado más de 7.000 muertos, sigue avanzando inexorablemente y paralizando la vida de millones de personas.

El presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, anunció ayer el cierre del Puente de la Amistad, la principal puerta de entrada y salida con Brasil, a 330 km al este de Asunción, en prevención de la epidemia del nuevo coronavirus.

“Pido disculpas pero es necesario”, dijo el jefe de Estado en un mensaje.

Por su parte, Argentina paralizará durante cinco días los vuelos domésticos, buses y trenes de larga distancia en una medida contra la pandemia de  coronavirus para evitar la circulación interna de turistas, informó ayer el gobierno.

En ese país se registraron 65 casos de infección del Covid-19, dos de ellos fatales.

En Chile, trabajadores de varios centros comerciales de Santiago protestaron ayer, exigiendo el cierre de tiendas ante el riesgo de contagios por el nuevo coronavirus, en momentos en que se registran 201 casos confirmados.

En Perú, decenas de pasajeros reclamaban vuelos humanitarios tras quedar varados en Lima por el cierre del aeropuerto internacional, dispuesto para hacer frente a la pandemia de coronavirus que suma 117 casos en el territorio.

La enfermedad se cobró su primer muerto en Brasil y llevó a Río de Janeiro y Sao Paulo a decretar el estado de emergencia, pero el presidente Jair Bolsonaro ve en esas medidas “cierta histeria” perjudicial para la economía.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, pidió al Fondo Monetario Internacional (FMI) que se considere a Venezuela para la aprobación de un crédito de 5.000 millones de dólares para hacer frente al brote del nuevo coronavirus, informaron fuentes oficiales. El disputado ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Jorge Arreaza, publicó en su cuenta de Twitter la carta firmada por Maduro y enviada el 15 de marzo a Krislatina Georgieva, directora ejecutiva del FMI.

En Europa

Francia, que ya registra más de 6.600 contagios y 148 muertos, siguió ayer los pasos de España e Italia y, desde el mediodía, sus 67 millones de habitantes iniciaron un confinamiento general, en plena “guerra” contra el Covid-19, en palabras de su presidente, Emmanuel Macron.

Los españoles viven en casi confinamiento desde el sábado. Y, pese a los signos de leve “ralentización”, según el responsable de emergencias sanitarias Fernando Simón, los casos de contagio aumentaron ayer en casi 2.000 en tan solo 24 horas y llegaron a 11.178. Los decesos en el país ya rozan los 500.

En cada gran ciudad, la vida parece haberse suspendido. No hay ruidos, las calles están casi desiertas, salvo las filas en los supermercados, las farmacias o las panaderías. La desconfianza y el miedo flotan en el ambiente.

Europa se confirma así como el actual epicentro de la pandemia, que se inició en China en diciembre y ha costado la vida desde entonces a al menos 7.813 personas y ha infectado a más de 189.680, según un balance de la AFP.



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