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El polémico filme francés "Mignonnes" ("Cuties" en Latinoamérica, "Guapis" en España), acusado de sexualizar niñas y disponible en Netflix, ha entrado en la batalla electoral estadounidenses: los republicanos utilizan la película para atraer conservadores, al tiempo que presentan a los demócratas como laxos frente a la pederastia.

Varios republicanos llamaron la semana pasada al boicot de Netflix, que difundió el filme de la directora Maïmouna Doucouré en su plataforma el 9 de septiembre.

La película cuenta la historia de Amy, una parisina de 11 años que integra un grupo de danza junto a otras tres chicas de su barrio, con coreografías a veces sugestivas, como las de muchas estrellas pop actuales.

El senador republicano Ted Cruz, que no vio la película, llamó a la fiscalía general a investigar posibles infracciones a las leyes de protección de menores.

El representante republicano Jim Banks incluso estimó en el canal Fox News que "Netflix debe ser demandada" ante la justicia.

"Para mí es evidente que si no es difusión de pornografía infantil, no está muy lejos", sostuvo el senador Tom Cotton.

La abogada estadounidense Lisa Bloom, especializada en asuntos de agresión y acoso sexual, estimó que el filme se sitúa en una "zona gris" en relación a las leyes.

No tiene ninguna escena de sexo y ninguna niña aparece desnuda.

"Pienso que es de muy mal gusto", dijo la abogada a la cadena Court TV. "¿Pero es un delito? Eso me sorprendería".

"Miren el filme y comprenderán que estamos en la misma pelea", reaccionó la directora Maïmouna Doucouré en una mesa redonda virtual organizada por UniFrance, al hablar de la hipersexualización de las niñas y jóvenes y la influencia malsana de las redes sociales.

"Suscitar el debate es necesario para intentar hallar soluciones y esto pasa por mí misma, como la artista que hizo este filme, los políticos, el sistema educativo, los padres, todo el mundo, porque es un verdadero problema", dijo.

- Michelle Obama cuestionada -

Varios defendieron la película, incluido Netflix.

Pero según el bufete de análisis YipitData, la cifra de clientes que cancelaron sus abonos a la plataforma aumentaron tras la difusión de "Mignonnes" y el sábado pasado el número superaba en ocho veces el promedio diario registrado en agosto.

"Sé que la izquierda, Netflix y Reed Hastings (su presidente) lo defendieron, presentándolo como una crónica social contra la explotación sexual de los niños", declaró el representante Banks. "Lo encuentro curioso".

Para muchos conservadores, "Mignonnes" es parte de una deriva favorecida por el medio cultural, con apoyo implícito de la izquierda.

"¿Qué dicen de esto los dirigentes demócratas?", tuiteó Robby Starbuck, un conservador director y productor cubano-estadounidense. "Lo que deduzco es que la sexualización de niñas de 11 años no les plantea un problema".

En el seno del Partido Demócrata solo la excandidata a las primarias presidenciales Tulsi Gabbard tomó posición contra una película que en su opinión "agudiza el apetito de los pedófilos". 

"Michelle Obama es cómplice del filme pornográfico infantil de Netflix 'Cuties'", fue el título de una columna de opinión en The Federalist, un portal muy conservador.

Según los dos autores de la columna, una de ellas editorialista en la cadena Fox News, la ex primera dama es culpable por no haber intervenido en el debate, en el cual podría desempeñar un rol decisivo como autoridad moral.

Los simpatizantes de la extrema derecha ligaron el asunto a QAnon, la teoría conspirativa que asegura que varias personalidades sobre todo de izquierda organizaron una red pedófila que el presidente Donald Trump busca desmantelar.

De manera más global, la polémica por "Mignonnes" se inscribe en una campaña electoral para los comicios presidenciales del 3 de noviembre que Trump y su equipo presentan como el enfrentamiento entre dos visiones de la sociedad.

De un lado estaría la del mandatario, donde se preserva la ley y el orden y valores tradicionales estadounidenses, de inspiración cristiana.

Del otro, la visión de los demócratas, laxista y decidida a permitir el derrumbe de símbolos estadounidenses.