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Oscar Walton no votó en las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos: ni la demócrata Hillary Clinton ni el republicano Donald Trump lo convencían. 

"Ninguno satisfacía realmente las necesidades de la gente", dice a la AFP este asistente social y músico, en un parque de Milwaukee, muy cerca de la sede de la Convención Nacional Demócrata, que por la pandemia se realiza hasta el jueves en formato virtual. 

Walton no fue el único en sentir eso.

Con casi un 40% de población negra y 20% hispana, Milwaukee, la principal ciudad de Wisconsin, es mucho más diversa que las vastas extensiones rurales de este estado del Medio Oeste.

En 2016, la participación electoral se desplomó en 40.000 votos en esta ciudad de casi 600.000 habitantes en comparación con 2012, cuando Barack Obama, el primer presidente negro de Estados Unidos, resultó reelecto.

Trump terminó ganando Wisconsin por menos de 25.000 votos. Y, gracias a otras victorias en el Medio Oeste, llegó a la Casa Blanca. 

Por eso, la movilización de los votantes negros debería jugar un papel clave para definir al vencedor entre Joe Biden y el presidente republicano el 3 de noviembre.

Esta no es una elección cualquiera. Está marcada por la confluencia de crisis históricas: la pandemia de Covid-19, la recesión económica y el movimiento de ira contra el racismo y la violencia policial, todos temas que golpean particularmente a los afroestadounidenses. 

"Voy a votar en estas elecciones", afirma Walton, de 28 años. 

Incluso aunque siente que el Partido Demócrata de alguna manera ha "decepcionado" a los estadounidenses negros, optará por Biden. El septuagenario exvicepresidente de Obama no le emociona, pero puede "guardar el lugar hasta que llegue alguien más". 

"Honestamente, siento que tenemos que sacar a Trump", asegura. "Es un racista sistémico. Punto".

"Voces negras por Trump" 

El contexto de 2020 es muy diferente al de 2016, lo que apunta a un resultado muy diferente para Trump, opina David Bowen, congresista demócrata en el congreso de Wisconsin. 

"Trump ya ha sido elegido y la gente ha visto el daño que ha hecho", dice este político de 33 años.

Aunque teme que los votantes negros vuelvan a tener que superar obstáculos para acceder a las urnas -largas filas, riesgos asociados a la pandemia, problemas con el voto por correo-, Bowen cree que tras las protestas por la muerte de George Floyd, un afroestadounidense asfixiado por un policía blanco, "algunos se han dado cuenta de lo valioso que es su voto".

Y se preguntan qué candidato "hará los cambios necesarios en el país para mí, mi familia, mi barrio, mi comunidad".

Para Khenzer Senat, la respuesta es sencilla: Donald Trump. 

Exjugador de football americano de 30 años, este republicano gestiona el primer anexo de campaña inaugurado por el partido meses atrás en Bronzeville, un barrio históricamente negro de Milwaukee. 

"El presidente ha hecho más por la comunidad negra en mi opinión que cualquier otro en mi vida", dice con calma, en el local decorado con carteles de "Voces negras por Trump". 

Con los votantes del distrito comparte sus dudas por la candidatura de Biden. 

Primero, por el tema de los "encarcelamientos masivos" que afectan especialmente a los afroestadounidenses y son provocados en parte por una ley que Biden había apoyado en los años 1990. 

Pero también por el historial de Kamala Harris, la primera compañera de fórmula negra en un partido importante de Estados Unidos, cuyo pasado como fiscal en San Francisco y luego como fiscal general en California es controvertido.

"Los afroestadounidenses suelen votar por los demócratas, pero nada cambia. Especialmente aquí en Milwaukee", en estos barrios "golpeados por la pobreza", dice.

"Haciendo historia" 

Los esfuerzos republicanos "no cambiarán nada" en el resultado electoral, asevera, categórica, Baboonie Tatum, sentada en uno de los dos cafés "Rise and Grind" de los que es copropietaria. 

Está ubicado en Sherman Phoenix, un centro comercial diseñado después de los disturbios contra la policía en 2016 y dedicado a las pequeñas empresas dirigidas por propietarios negros. 

Tatum es una de las pocas voces demócratas que se declara "entusiasta" por las elecciones. 

"Como mujer afroestadounidense", madre de dos hijas, dice estar "feliz" con la designación de Harris, hija de inmigrantes de Jamaica e India, señala.

"Estamos haciendo historia una vez más", señala. 

¿Su pasado como fiscal? "La gente evoluciona. Así que mientras ella se ciña a su programa, está bien para mí".

De todos modos, "creo que la gente (...) quiere un cambio", prosigue esta mujer de 43 años. "Es duro en este momento para todo el mundo".