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A menos de una semana de las elecciones internas en Argentina, Mauricio Macri, Alberto Fernández y Roberto Lavagna apuran sus campañas para mejorar sus chances de cara a los comicios generales del 27 de octubre.

Las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) del domingo 11 de agosto funcionarán en la práctica como una gran encuesta de cara a los comicios presidenciales, puesto que cada movimiento político solo presenta un candidato y no hay competencia real en la instancia primaria.

Las últimas encuestas, que no se pueden publicar desde el sábado, dan al actual presidente un 38,5 % de intención de voto, frente al 40 % que tiene el precandidato opositor peronista Alberto Fernández (Frente de Todos), con el resto de candidatos muy por detrás, pero con el porcentaje de votos determinante para una hipotética segunda vuelta en las presidenciales del 27 de octubre.

 

Votar sin miedo

El presidente argentino y precandidato de Juntos por el Cambio, Mauricio Macri, pidió a sus seguidores que digan “públicamente” que van a votar por él, porque, según dijo, es a lo que “más miedo” tienen sus adversarios políticos.

“A nada le tienen más miedo que a personas como vos diciendo que me van a votar”, escribió Macri en sus redes sociales, en las que compartió además una fotografía con la inscripción “yo lo voto”, que el mandatario pretende viralizar el próximo jueves, a tres días de los comicios primarios argentinos.

“Decir públicamente a quién vas a votar tiene un efecto inmediato sobre los demás, tu declaración funciona como un cartel que fija una posición e invita a los otros a hacer lo mismo”, recalcó Macri.

Las manifestaciones públicas de apoyo al actual jefe de Estado no son habituales en Argentina.

Aunque el sábado Macri pronunció un discurso ante decenas de empresarios del sector agropecuario que lo vitorearon, un día antes una concentración ciudadana de apoyo al presidente tan solo congregó a un centenar de personas.

La popularidad del presidente decreció a partir de la crisis económica que comenzó en Argentina en abril de 2018, con una alta inflación y devaluación de la moneda local que llevaron al Gobierno a pedir un crédito al Fondo Monetario Internacional por valor de 56.300 millones de dólares.

 

Bajo el fantasma de CFK

Por su parte, el precandidato presidencial argentino por el Frente de Todos, Alberto Fernández, reconoció que “todavía hay un enojo grande” en Argentina con su compañera de fórmula, la expresidenta Cristina Fernández (2007-2015), que concurre a la Vicepresidencia.

“Todavía hay un enojo grande con Cristina y con el peronismo, por eso cuando digo (que) vamos a volver mejores, me refiero a corregir los errores que se cometieron”, dijo Fernández en una entrevista en la estación local Radio 10.

Fernández insistió en que hay cosas de los Gobiernos kircheristas, de los cuales él fue jefe de Gabinete entre 2003 y 2008, que no pueden “volver a repetirse”.

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