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El recién reelecto presidente Macron se encuentra en una situación inédita desde hace más de dos décadas en Francia: su partido solo dispone de una mayoría relativa, por lo que necesitará tejer alianzas para evitar la parálisis legislativa durante su segundo quinquenio.

El presidente Emmanuel Macron busca desde el lunes a aliados para sacar adelante su programa liberal, después de que su alianza de centro perdiera la mayoría absoluta en Francia, asestándole un duro revés.

De momento, el mandatario de centro-derecha ha confirmado en su cargo a la primera ministra Elizabeth Borne, nombrada tras la elección presidencial de mayo. Pero se espera un reajuste ministerial dado que tres ministros que se presentaban en las elecciones legislativas perdieron en las urnas. Y según una regla no escrita, dichos ministros deben dejar el gobierno.

Queda ahora por ver si el reajuste del gabinete incluirá a miembros de partidos de oposición, más allá de la coalición de partidos de centro y de derecha que apoyan a Macron, pero que solo suma 245 escaños, lejos de los 289 que requiere para alcanzar la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional francesa.

Nueva coalición o alianzas puntuales

Para conseguir estos 44 diputados faltantes, el ministro de relaciones con el parlamento, Olivier Véran evocó dos posibilidades: “ampliar” aún más la coalición de gobierno, más allá de la tradicional separación entre “centro izquierda y centro derecha”; o bien crear un “sistema de mayoría proyecto por proyecto, tanto con la izquierda como con la derecha”.

La situación en la que se encuentra Macron es sin precedentes en la Quinta República, puesto que desde 1958 los presidentes franceses siempre han conseguido mayorías absolutas gracias a un sistema de elección uninominal de dos turnos en el que acaba imponiéndose el partido presidencial.

El único presidente quien no obtuvo mayoría absoluta fue François Mitterrand durante su segundo mandato en 1988, lo que obligó a sus primeros ministros a buscar apoyos con la bancada comunista y centrista, así como a recurrir a la adopción forzada de leyes.

Contrariamente a países como España, Italia o Alemania, donde los pactos de gobierno entre partidos antagónicos son una práctica corriente e inevitable dado el sistema proporcional, en Francia “no existe la cultura de pactos políticos” en la Asamblea Nacional, recuerda Yves Sintomer, politólogo de la Universidad Paris VIII.

“El presidente ha gobernado de manera muy solitaria y vertical durante su primer mandato y ahora tiene que hacer pacto. Va a ser muy difícil”, estima Sintomer, consultado por RFI.

Macron consulta a los líderes de la oposición

El presidente Macron ha iniciado consultas con los principales líderes de las distintas bancadas para buscar a nuevos aliados. Sin embargo, pocos se han mostrado entusiastas hasta el momento.

De entrada, el ministro de Relaciones con el Parlamento, Olivier Véran, descartó cualquier tipo de pacto con la extrema derecha de Marine Le Pen o con la izquierda radical de Jean-Luc Mélenchon. “No forman parte del arco republicano”, estimó Véran.

En cuanto al partido de derecha conservadora de Los Republicanos (LR), que, con 61 escaños, representa el cuarto grupo del nuevo parlamento más susceptible ideológicamente de respaldar las reformas liberales de Macron como la elevación de la edad de jubilación. Sin embargo, sus líderes descartaron adherirse al gobierno de Macron. “Le repetí al presidente que de ninguna manera nos prestaremos a lo que sería una traición para nuestros electores”, declaró Christian Jacob, líder de LR, al salir de su reunión con el jefe de Estado francés. “Hemos hecho una campaña de oposición, seguiremos en la oposición de manera determinada pero responsable”, agregó.

“La derecha mira hacia el futuro y probablemente es mejor para ellos estar a fuera que dentro del gobierno”, subraya el politógo Yves Sintomer.

'No somos la Cruz Roja'

Por su parte, el líder de los comunistas Fabien Roussel recordó al presidente Macron que su partido ya había participado en un gobierno de unión nacional en 1945 con el General de Gaulle al salir de la Segunda Guerra Mundial. “Participar con otros (partidos) en la reconstrucción de Francia no nos choca, pero todo depende del proyecto”. Sin embargo, el comunista estima que “existe tanta desconfianza” contra Macron que “tal propuesta es impensable”. “Hemos combatido su política, la combatiremos de nuevo, no gobernaremos con él”, confirmó el diputado de Francia Insumisa (izq. radical) Manuel Bompard, que pertenece a la coalición de izquierda NUPES, junto con los ecologistas y socialistas.

El jefe de la bancada del Partido Socialista en la cámara de diputados Patrick Kanner descartó también cualquier respaldo legislativo a la bancada macronista. “Sería lógico que el presidente de la República, si busca una mayoría, que la busque entre los suyos, que están a la derecha”, justificó Kanner. “Emmanuel Macron ha entrado en pánico y busca maneras de quedarse en su puesto. Pero no somos la Cruz Roja. No estaremos aquí para salvar a un presidente que fue sancionado por su (gobernanza) vertical”, concluyó Kanner entrevistado en el canal Public Sénat.

El espectro de la disolución del Parlamento

Si Macron fracasa en alcanzar una mayoría parlamentaria para votar leyes importantes, le quedará una herramienta radical: la disolución del Parlamento, como lo permite la Constitución. Algunos diputados oficialistas no descartan tal eventualidad si el gobierno entra en parálisis. “Podría ser una apuesta de salida, pero difícilmente podría ocurrir ahora mismo, porque es muy probable que las fuerzas políticas tendrían resultados similares. Es poco probable que después de un fracaso electoral como el que vivió el presidente, pueda mejorar su resultado”, analiza Yves Sintomer, politólogo de la Universidad Paris VIII.

“La posibilidad sería esperar unos meses o un año y disolver tras demostrar que la situación de parálisis es culpa de las oposiciones y no del gobierno”, anticipa Sintomer.

Con informaciones de Orlando Torricelli quien entrevistó a Yves Sintomer.


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