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Pedro El Grande visitó el palacio de Versalles en mayo de 1717 para relanzar las históricas relaciones entre Moscú y París. 300 años después, otro zar de la política rusa, Vladimir Putin, posa sus pies en el mismo lugar tras ser recibido por su par francés Emmanuel Macron para un “diálogo sin concesiones”. Putin aterrizó en Paris a las 11:25 GMT y su comitiva se dirigió rápidamente a Versalles, al oeste de la capital francesa.

Al llegar al palacio de Versalles, Putin fue acogido con un apretón de manos  por el presidente francés.
Macron quiso marcar terreno en su primera reunión con el líder ruso, Vladimir Putin, en la que abordó numerosos puntos de fricción entre ambos países, como la interferencia de medios cercanos al Kremlin en su campaña electoral o las diferencias sobre Siria y Ucrania.

El nuevo mandatario francés escogió el Palacio de Versalles -vestigio de la Francia monárquica a la que Macron ha lanzado ya varios guiños- para recibir al primer jefe de Estado que visita su país desde que asumió el cargo hace sólo dos semanas.

Pese a los asuntos que los separan, la reunión de ayer supuso un reinicio de las relaciones franco-rusas, que quedaron congeladas durante el mandato de François Hollande.
Para Macron, hablar con Moscú es obligado a la hora de abordar los principales contenciosos mundiales. Pero, a tenor de la rueda de prensa que ofrecieron tras su encuentro, el diálogo no estará exento de tensiones.

Macron y Putin inauguraron la exposición que sirvió de pretexto para esta crucial reunión. La exposición Pedro el Grande, un zar en Francia rememora la visita de Pedro I, una figura admirada por Putin. Los analistas dudan que el encuentro de hoy tenga el mismo efecto.

Siria y Ucrania, lo más duro
El conflicto sirio y la situación en Ucrania centraron las conversaciones entre los dos líderes, que se mostraron dispuestos a trabajar juntos en la lucha contra el terrorismo.
En la línea del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Macron fijó desde el primer momento una línea roja sobre Siria: el uso de armas químicas por cualquiera de las partes.
Si ello sucede, "sería objeto de represalias y de una respuesta inmediata por parte de Francia", sentenció el francés.
Al mismo tiempo, el objetivo de París será vigilar que "todos los accesos humanitarios sean preservados".
Putin, bastante menos locuaz que su homólogo, se limitó a insistir en que su interés es que ambos países cooperen contra el terrorismo en Siria y repitió que Macron conoce bien que la postura rusa es que no se puede luchar contra la amenaza yihadista destruyendo el Estado. Respecto de Ucrania, Macron abogó por una "desescalada" de la violencia, para lo que se convocará un nuevo encuentro en el llamado formato Normandía (que agrupa a Rusia, Alemania, Ucrania y Francia).

Chechenia y homosexuales
De forma progresiva, el presidente francés comenzó a abordar temas sensibles para el ruso, como la situación de los homosexuales en Chechenia, sobre la que será "extremadamente vigilante".
En una jornada plagada de símbolos, no pareció coincidencia que ayer, en paralelo a la visita de Putin, llegase a suelo francés el primer refugiado chechén homosexual, según informó la emisora pública France Info.

En Versalles la tensión fue a más cuando los periodistas inquirieron a ambos líderes sobre la visita de la candidata ultraderechista Marine Le Pen a Moscú en plena campaña electoral.
Putin defendió la reunión que mantuvo con Le Pen –candidata favorita del Kremlin en las pasadas elecciones presidenciales en Francia- y admitió que las ideas de ésta sobre la identidad europea "no están desprovistas de fundamento".

"Si Le Pen nos pidió ser recibida, por qué no íbamos a hacerlo, tanto más cuando ella misma siempre ha trabajado por las relaciones entre nuestros países. Eso no quiere decir que hayamos intentado influir en el resultado de las elecciones", argumentó.

Pero la temperatura en el fastuoso palacio versallesco alcanzó el máximo a preguntas de una periodista rusa sobre el veto que Macron impuso en su campaña electoral a dos medios oficialistas rusos.

"'Russia Today' y 'Sputnik' difundieron falsedades sobre mi persona y mi campaña. Así que consideré que no debían tener acceso a mi cuartel general. Es grave que medios extranjeros hayan interferido difundiendo falsedades. Esos dos no se comportaron como órganos de prensa, sino de propaganda mentirosa", atacó Macron.
Lejos del deshielo, la visita de Putin marca un hito al comienzo de la gestión Macron 

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