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El jefe del Congreso peruano, Manuel Merino, quien podría convertirse el viernes en presidente del país andino si Martín Vizcarra es destituido de ese cargo, vive sus horas más intensas tras dos décadas de discreta carrera política.

Merino saltó al primer plano hace seis días al echar a andar el proceso de destitución contra Vizcarra y fortaleció su liderazgo al salir victorioso este martes de una moción de censura en su contra presentada por una bancada de izquierda, que fue rechazada por 93 de de los 130 miembros del Congreso.

El jefe legislativo es primero en la línea de sucesión en Perú en caso de que el Congreso destituya en juicio político a Vizcarra, acusado de haber instado a mentir a dos asesoras en una investigación parlamentaria, según unos audios difundidos la semana pasada. 

Merino es el primero en la línea de sucesión porque el Parlamento aceptó el 7 de mayo la renuncia de la vicepresidenta peruana Mercedes Aráoz, presentada el 1 de octubre de 2019 en medio de otra crisis política. 

Si prospera la destitución por "incapacidad moral" de Vizcarra, Merino deberá completar su mandato, que concluye el 28 de julio de 2021. 

Su tarea asoma gigantesca: administrar la gestión de la pandemia del coronavirus, que ha devastado la salud y la economía de Perú, y llevar adelante las elecciones generales de abril de 2021.

Vizcarra también asumió el poder siendo casi un desconocido, el 23 de marzo de 2018, tras la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski, un exbanquero acorralado por el Congreso ante denuncias de corrupción. Era vicepresidente de Perú y ejercía como embajador en Canadá.

El juicio político a Vizcarra, que ostenta una alta popularidad pese a las acusaciones en su contra (57% según sondeo divulgado este martes por la firma Ipsos), le pasó factura a Merino, pues la desaprobación a su gestión al frente del Congreso se elevó a 72% en el marco de esta crisis, 21 puntos más que hace un mes, según Ipsos.

- Un ilustre desconocido -

Ingeniero agrónomo y ganadero de 59 años, Merino era un político de segunda línea hasta marzo, cuando fue elegido presidente del Congreso.

En los comicios legislativos extraordinarios de enero había ganado una curul con solo 5.271 votos. Dicha elección fue convocada por Vizcarra tras disolver constitucionalmente el Congreso el 30 de septiembre de 2019. 

Su elección como jefe del parlamento fue impulsada por la bancada de Acción Popular, el partido de centro-derecha al que pertenece desde hace 41 años y primera minoría en el cámara. Fue escogido porque se trataba de uno de los más experimentados entre los nuevos legisladores, la mayoría debutantes en las ligas mayores de la política peruana. 

No menos importante resultó el apoyo que obtuvo de legisladores de provincia, un factor clave entre quienes critican el centralismo de la política nacional.

Nacido el 20 de agosto de 1961 en la región norteña de Tumbes, fronteriza con Ecuador, Merino fue legislador entre 2001 y 2006, y luego de 2011 a 2016, antes volver al Congreso en marzo pasado.

"Es un típico cacique provinciano, un político discreto que ha sido elegido tres veces representante de Tumbes", dice a la AFP el analista José Carlos Requena.

"No es un tipo que descolle, afiliado a un solo partido toda su vida, es percibido como un político tradicional, de vieja escuela", agrega.

Acción Popular es el partido que fundó el dos veces presidente peruano Fernando Belaunde (1963-1968 y 1980-1985).

También perteneció a esta formación Valentín Paniagua, el presidente que gobernó ocho meses entre fines de 2000 y mediados de 2001, que fungía como jefe del Congreso cuando la caída de Alberto Fujimori, quien fue destituido por "incapacidad moral" tras enviar su renuncia desde Tokio. 

La cartografía del Congreso desata dudas sobre la solidez de un eventual nuevo gobierno. Cuatro partidos populistas rivales comparten el control en una compleja alianza. 

Pero la oportunidad de hacer historia se le presentará difícilmente otra vez a Merino, casado con una maestra de escuela, Jacqueline Peña, con quien tiene tres hijas.  

Este viernes se disipará la duda y se sabrá si Merino asume el poder o si, por el contrario, Vizcarra sale airoso del juicio político.