Escucha esta nota aquí

Una señora de la tercera edad sale del centro de vacunación, abraza a su hija y llora de la emoción. La gente que espera en la fila aplaude, pues cada vez que una persona recibe la vacuna, crece la esperanza de que la pandemia pasará. "Cuando me avisaron que me tocaba el turno para vacunarme sentí que me sacaba la lotería”, comenta en entrevista con DW Hortensia Badillo, de 87 años.

Este lunes (15.02.2021) se inició en México la segunda etapa del programa de vacunación contra el Covid-19 dirigido a adultos mayores. La estrategia consiste en la instalación de módulos especiales, vacunación en asilos y visitas a domicilio para gente sin movilidad, con lo que se espera inocular a las casi 16 millones de personas que superan los 60 años.

Este plan de vacunación es criticado por los opositores del gobierno, que dicen que tiene tintes electorales, y como una promoción del gobierno de turno. Cuestionan que se vacune primero a las personas que viven en las zonas más remotas del país; en lugar de inocular a la gente que habita en zonas altamente pobladas, con mayor número de contagios, y que se desplaza en transporte público todos los días para llegar al trabajo.

Esa decisión es considerada como populista por parte de los críticos del presidente. También se cuestionó que se haya solicitado una copia de la credencial de elector a todas las personas que se vacunaban. Tal condición fue eliminada, debido a las presiones, el miércoles (17.02.2021) por la noche. Ese tipo de medidas unilaterales y con poco respaldo de la ciencia, sin duda, marcarán el camino a las elecciones intermedias que celebrará el país a mitad de año.

Un plan de vacunación a prueba y error

En los módulos de vacunación la cita comienza a las nueve de la mañana, hora en que llega el personal de salud y entrega los turnos a la gente para ser inoculada. A pesar de contar con una confirmación previa, las personas están ahí desde la madrugada. Sin importar las bajas temperaturas, hacen filas desde las dos y las cuatro de la mañana. La meta: alcanzar las primeras fichas para que ellos o sus familiares no se queden sin vacuna.

Estos actos motivados por la aprehensión hicieron que, en los primeros días, pronto se terminaron las fichas. Por eso, el personal de salud improvisó y reutilizó algunos papeles. Otros marcaron las manos de las personas, acciones que generaron confusión y conflictos.

A prueba y error, el sistema de vacunación avanza. Con los días, la organización ha mejorado. Aunque las vacunas siguen sin llegar a tiempo a los centros, lo que retrasa el horario de aplicación y obliga a la gente a permanecer hasta siete horas en la fila.

"Las vacunas tardaron horas en llegar, y luego se percataron que no habían traído las agujas. A mí edad me canso mucho, y me da miedo contagiarme por estar entre la gente. No se vale que a los viejitos nos tengan al rayo del sol”, dice Hortensia Badillo, quien esperó durante toda la mañana para recibir su primera dosis.

A la salida, le entregaron una carta de vacunación, y le avisaron que en un mes se le confirmará su siguiente cita. Hortensia Badillo espera que no haya retrasos en la aplicación de la segunda dosis y que así pueda completar su inmunización.

A la espera de una cita

Las expectativas de las personas son enormes, pues los medios de comunicación transmiten durante todo el día imágenes de la vacunación en las distintas partes del país.

Aunque el camino para recibir la vacuna es muy largo, a sus 76 años, María Ávila espera con ansias la llamada telefónica por parte del gobierno para confirmar su cita. "En el día les pido a mis hijos que no me hablen, no quiero usar el teléfono. Me da miedo que me llamen y no pueda tomar la llamada”, comenta a DW María Ávila, quien no ha salido de su casa durante los últimos 11 meses por miedo a un contagio.

El avance del plan de vacunación genera tantas ilusiones como dudas, ya que ha sido sujeto a cambios e inconsistencias. Hasta el día de hoy, lograr la vacunación masiva parece una tarea imposible de alcanzar para el país.

Aún falta concluir la aplicación de la segunda dosis del fármaco de Pfizer, destinado a los médicos del sector público, vacuna que se aplica ya con retrasos. Mientras, los médicos de los hospitales privados siguen sin recibir la vacuna contra Covid-19.

A pesar de las fallas en la organización del gobierno y el retraso de las farmacéuticas, el inicio de la vacunación masiva siembra esperanzas en las personas que habitan en México, país que registra la mayor tasa de letalidad en el mundo, y el tercero en muertes por COVID-19, según cifras de la Universidad Johns Hopkins.

(cp)

Comentarios