Escucha esta nota aquí

México roza los 50.000 muertos por Covid-19, una cifra muy superior a las previsiones del Gobierno, que lidia con críticas al manejo de la pandemia y con una fuerte crisis económica.

Hasta este jueves, el país -de 128,8 millones de habitantes- registraba 49.698 fallecidos y 456.100 casos confirmados de Govid-19, según el Gobierno.

Es el más enlutado después de Estados Unidos y Brasil, aunque su tasa de muertes por 100.000 habitantes es la decimotercera del mundo, según estadísticas de la AFP basadas en datos oficiales.

No obstante, el número de defunciones supera ampliamente el rango total de entre 6.000 y 30.000 que calculaba a finales de febrero el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Una proyección que se empezó a quedar corta dos meses después cuando México, donde el confinamiento fue voluntario, inició la reactivación gradual de su vida económica y social.

Pese a que las cifras no paran de crecer, Hugo López-Gatell, responsable de la estrategia nacional contra el nuevo coronavirus, se mostró optimista esta semana al señalar que ya había un "mayor control".

"Todavía tenemos una importante actividad epidémica, pero durante el mes de julio empezó a ser cada vez más lenta", aseguró.

Pocas pruebas 

Algunos especialistas cuestionan el desempeño del Gobierno para enfrentar la emergencia. 

"El número de casos, como de decesos, debe de ser sustancialmente más del que aparece en cifras oficiales, toda vez que hemos hecho pocas pruebas", dijo Alejandro Macías, quien dirigió la estrategia contra la pandemia de la gripe AH1N1 en 2009.

Macías reconoce, sin embargo, aciertos como la reconversión de hospitales para atender la crisis. Pero en aspectos como el número de pruebas que se realizan, "México ha ido francamente en contra de las recomendaciones internacionales", aseguró.

El Gobierno sostiene que el sistema de salud sufrió un abandono durante tres décadas, acumulando una carencia de 240.000 profesionales, y que no hay evidencia concluyente de que una aplicación masiva de pruebas sea una medida efectiva de control.

Macías critica por otra parte que el Gobierno no haya dado suficiente impulso al uso de tapabocas. "Creo que no se ha propuesto lo suficiente a nivel federal", dijo.

López-Gatell ha llamado a usar esa protección, aclarando que es insuficiente si no se complementa con medidas básicas de higiene y distanciamiento social.

Golpe económico 

La pandemia también asestó un golpe fuerte a la economía mexicana, la segunda más grande de América Latina después de Brasil. 

Cayó 17,3% en el segundo trimestre de este año frente al periodo enero-marzo, y los especialistas que consulta el Banco de México (central) esperan ahora un desplome de casi 10% al cierre de 2020.

En tanto, en julio continuó la pérdida de empleos formales con otras 901.000 plazas, luego de que en abril 12 millones de personas, en su mayoría del sector informal, desistieron de buscar trabajo.

Tras la difusión de la cifra del PIB a finales de julio, López Obrador afirmó que ya se esperaba ese dato y que otros indicadores mostraban que "vamos para adelante".

Pese a todo, el presidente mantenía una aprobación del 58% en julio, según una encuesta del diario El Financiero que consultó telefónicamente a 820 personas, con una confiabilidad del 95%.

El sector privado ha criticado la falta de una política fiscal contracíclica para enfrentar los estragos, pero López Obrador ha sido enfático en que no endeudará al país.

En un reporte a sus clientes, el banco estadounidense Bank of America Merrill Lynch dijo que "gastar en políticas que ayuden a las personas y las empresas con el impacto de la pandemia puede incrementar la productividad e inducir una recuperación más fuerte". 

Sin embargo, "el Gobierno está gastando en los mismos programas sociales y proyectos de infraestructura que el presidente ha promovido desde el inicio de la administración", subrayó.