Escucha esta nota aquí

México es un país complejo. Casi 127 millones de personas viven en un extenso territorio dentro de un paréntesis entre los océanos Pacífico y Atlántico. Multiétnico, pluricultural y diversos en toda su extensión, hoy sufre la gravedad del pico de la pandemia por coronavirus. Los datos duelen. Tiene más de 110.000 personas contagiadas. Y con más de 13.000 muertos por esta enfermedad, hoy México ocupa el sitio 13 en el mundo entre los países de mayor contagio y séptimo en número de muertes, detrás de EEUU, Reino Unido, Brasil, Italia, Francia y España. Es el segundo con más defunciones en América Latina después de Brasil. 

México inició esta semana su reapertura económica y social tras el confinamiento justo en el pico de la pandemia y terminó la semana el viernes con el semáforo en rojo en todas las regiones. Las dudas sobre la eficacia del gobierno y sus medidas no se hicieron esperar entre los detractores.

El periodista Fernando Crisanto, desde Puebla, México, nos ilustra sobre el acontecer de su país. “El primer caso de Covid-19 en mi país fue el 27 de febrero y el primer muerto fue el 18 de marzo. El Gobierno proyectó un máximo de 8.000 muertos, ese era el diagnóstico y hoy diagnostican 30.000 muertes”. Sobre el accionar del presidente Andrés Manuel López Obrador dice que al principio actuó en base a la información que le dio su gente.  

"Asumió una posición de ‘no pasa nada’, ‘vamos en calma’, ‘lo vamos a controlar’, etc. Ahora estamos en el pico de la pandemia, y el presidente está de gira por el sudeste y seguirá en campaña. Sigue viajando, a pesar de ser de la tercera edad, 66 años, recordemos que tuvo un infarto, y no usa cubrebocas, entonces no es el mejor ejemplo para los mexicanos que nos piden que nos quedemos en casa”, dice.

La ONG Human Rights Watch (HRW) llegó a acusarlo de dar un ejemplo "sumamente peligroso" y de mantener un "desinterés temerario" en brindar información sobre la epidemia.

En cuanto a su alojamiento, el presidente dijo que buscará lugares que no tengan mucha comunicación con otras personas y que no violen las restricciones vigentes al turismo y el distanciamiento social.

"Puedo tener opciones: quedarme en casas de amigos que me den hospedaje por allá o, lo que decía, en casas oficiales, ya sea de la (secretaría de) Defensa, ya sea de Marina, donde se pueda, garantizando no generar concentración de personas", añadió.

Cancún fue la primera parada de una gira que se extenderá hasta hoy domingo 7 de junio por seis estados del sureste de México, donde López Obrador inauguró tramos y verificó avances de obras insignia de su gobierno.

A 101 días del primer caso de coronavirus en México el sicólogo mexicano Martín Espinoza, desde su consultorio vía zoom, nos cuenta que la pandemia en México “supone un antes y un después, no solo porque estamos viviendo bajo un gobierno de izquierda, que eso desde hace muchas décadas no existió. Este gobierno, que llega con alto apoyo popular, genera una disrupción en las medidas habituales y provoca incertidumbre en los aspectos emocionales, sociales, económicos y políticos. Esa disrupción representa, para algunos, la esperanza de un cambio, pero para otros, una incertidumbre, porque no tienen elementos de los cuales construir seguridad”.

Según él, hay dos visiones diferentes que se exponen también en medios de comunicación, periódicos, revistas, redes sociales, etc. “Los chairos y los chayoteros. Cada una de las sanciones del gobierno es interpretada por estos grupos de una manera diferente. Nos da un resultado innegable y nos está haciendo vivir esta pandemia de una forma catastrófica y es la división. Si los sectores sociales en México estaban divididos antes e incluso algunos historiadores consideran a México un país clasista, entonces las acciones y lo que vivimos ha hecho que la brecha sea más larga, lo cual no está generando ni acuerdos ni armonía, ni convenciones sociales que permitan ejecutar medidas de salubridad económicas y sociales”.

El escritor Juan Villoro, en una reciente entrevista a La Tercera, dijo: “Ningún país estaba preparado para la pandemia. México ha tenido un deterioro constante en los servicios de salud pública en las últimas décadas. Durante el gobierno pasado se robaron miles de millones de pesos en el Seguro Social. Este gobierno no invirtió en el sector y ahora tenemos hospitales saturados e insuficientes”, y agrega: “He oído declaraciones de mandatarios de muchos países que ahora elogian el sistema de salud pública que ellos mismos han contribuido a desmantelar. México tiene un 40% de personas que viven en la pobreza. En esas condiciones la peor epidemia es el hambre. Me parece correcto que el gobierno haya optado por una reclusión voluntaria. Los que se pueden dar el lujo de estar aparte deben hacerlo, quienes deben salir a la calle para poder comer también deben hacerlo. Por desgracia, padecemos otro mal de los tiempos: la polarización política. Toda cifra y toda medida son juzgadas de manera ideológica. El peor virus son las distorsiones de la realidad que impiden solucionarla”.

Salud, casi al borde

Desde el 23 de abril México inició el acuerdo entre clínicas públicas y privadas, que finalizará el martes 23 de junio. Este contrato consiste en que los hospitales privados otorguen un porcentaje de sus camas para la atención de pacientes (no Covid-19) con otro tipo de enfermedades. Sin embargo, los hospitales privados tienen sus espacios exclusivos para pacientes con Covid-19, pero con un costo adicional, a los que asisten las personas con seguros privados.

La Secretaría de Salud informó, tras la firma del acuerdo, que el país contaba con 610 hospitales 11.634 camas disponibles en la Red IRAG (Infección Respiratoria Aguda Grave), de las cuales estaban ocupadas el 22%, es decir, 3.350. En ese entonces México tenía 13.850 personas contagiadas y 1.300 personas fallecidas por Covid-19.

Hoy el nivel de saturación es de un 85% en Ciudad de México y en Puebla, a decir del periodista Fernando Crisanto, es del 80% en los hospitales públicos.

Respecto a la salud mental, la sicóloga Thania Ramírez nos relata que de a poco las consultas se concentran en la falta de sueño.

“A mucha gente con problemas de inactividad, sumado a las preocupaciones lógicas de una pandemia les está costando conciliar el sueño. El cambio de horarios y de hábitos genera deuda a nivel físico. También las consultas llegan por problemas de convivencia con las personas con las que comparten la casa, puede ser pareja, padres, hermanos, etc. Pero lo más preocupante es que los problemas de no poder ver a sus seres queridos están generando conductas adaptativas que se orientan a un tema de depresión”. Y agrega: “Mucha gente se adapta bien, tiene otras actividades, pero otras que están cicladas en esta situación rutinaria de levantarse y no hacer nada, sufren con la monotonía y los conduce a estar deprimidos”.

La diferencia es también generacional.

 “A la generación Z (adolescentes) no les está costando trabajo sobrellevar la pandemia. Tengo pacientes que están cursando los primeros años de la universidad están contentos en sus casas y tranquilos, interactuando por medio de redes sociales, etc. Se mantienen a gusto. Pero los Millennials (25 y 35 años) y los mayores la están lidiando no solo por las redes sociales, sino que aquí en México por los cambios sociales y políticos de los últimos años. La generación Millennials fue la generación de los desamparados, sobre todo en cuestiones de seguros médicos, pensiones. No hay trabajos indefinidos, todo son contratos definidos, no tenemos prestaciones y eso ha generado mucha preocupación en los jóvenes”, señala Ramírez después de una consulta de un paciente joven recién desempleado.

México y las pruebas

Desde la OMS hasta científicos y opositores políticos consideran que no son suficientes las pruebas que se están implementando. 

Para Fernando Crisanto, director del periódico digital Puntual.com, en México no se han hecho muchas pruebas, “Se decía que las pruebas no garantizan tener conocimiento. Algunos Estados como Jalisco, Nuevo León y Campeche han empezado a hacer pruebas por su lado, para no ir a ciegas y detectar asintomáticos. Desde la semana anterior se abrió la posibilidad de aplicar pruebas rápidas”.

Señala que en las clínicas privadas pueden costar hasta $us 400 dólares. Sin embargo, en la fundación Vida sana el costo de cada prueba es de $us 60 dólares, unos 1.300 pesos mexicanos.

Aunque la estrategia ha tenido aciertos como la rápida identificación de los primeros casos, un inicio oportuno de la cuarentena y el incremento de la capacidad hospitalaria, las críticas al gobierno coinciden en su negativa a hacer pruebas masivas de detección.

Hasta ayer México registraba 102,15 fallecidos por millón de habitantes. 2,07 pruebas por cada 1.000 habitantes, según la Universidad de Oxford. La misma base de datos arrojaba que hasta el 3 de junio México había realizado 267.389 pruebas. Por otra parte, y de acuerdo a Worldmeters, en México se han realizado, hasta el viernes 5 de junio, 324.827 pruebas.

Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud y vocero de la estrategia oficial, no se opone a aplicarlas, sino a hacerlo sin propósito claro. El funcionario explicó que realizar muchos test y seguimiento de casos es relevante para contenerlos, algo que México hizo al inicio de la epidemia. Cuando la propagación se hizo local y el crecimiento exponencial, se pasó a la mitigación, con confinamiento y expansión hospitalaria.

Ya en proceso de desconfinamiento, López-Gatell consideró que recobra sentido hacer "todas las pruebas necesarias", pues la contención es nuevamente el mejor enfoque para prevenir rebrotes donde reinician actividades.

La cifra real se conocerá cuando cada país aplique encuestas serológicas que determinen cuántas personas se infectaron durante la pandemia, dice López-Gatell, quien niega que se esté dejando al virus propagarse libremente. "La inmunidad de rebaño no es un objetivo", dijo la semana pasada a los medios mexicanos.

Una investigación de la revista local Nexos mostró que el número de defunciones en Ciudad de México en abril y mayo de 2020 aumentó 37% y 120%, respectivamente, contra el promedio de los cuatro años anteriores.

Lo que el ‘Corona’ nos dejó

La crisis de la pandemia conlleva también a una crisis económica que causa despidos, que se suman a los cambios de hábitos de las personas y a la falta de oportunidades, “todo eso está repercutiendo con fuerza y eso pesa mucho también en la salud mental”, remarca la sicóloga Thania Ramírez.

Mientras tanto, su colega Martín Espinoza señala que la incertidumbre de datos, números y políticas “genera un efecto sicológico que promueve el miedo y ese miedo puede llevar a sicosis colectivas o acciones donde las personas pongan en riesgo su integridad física y la integridad de los demás. “En México estamos padeciendo problemas que se van a convertir en otras pandemias para nosotros. Problemas de salud. Hay un incremento en el peso y la masa corporal de las personas. Estamos experimentando mayores niveles de ansiedad, porque hablamos del México que soporta una cuarentena y que vive al día, es un México que vive con miedo”.

Agrega que “al exponernos día a día a buscar el sustento, se genera una confrontación contra el sector social que dice ‘Quédate en casa’ porque quien dice ‘Quédate en casa’ cuenta con los recursos para hacerlo. Esta ansiedad va a llevar a generar alteraciones en la estructura de la personalidad, en los estados de ánimo, y por supuesto va a tener repercusiones en la salud. Todo esto hace que una sociedad sea muy vulnerable a sufrir confrontaciones sociales”, señala Espinoza.

Las estadísticas desvelan que la violencia en México ha aumentado. La violencia intrafamiliar es uno de los fenómenos, dice el sicólogo Martín Espinoza. “Incluso se estima que puede haber una subida de divorcios en los próximos meses. El 63,7% de los casos de violencia intrafamiliar en México tiene que ver con problemas económicos. Los especialistas alertan que la situación pos pandemia respecto a la economía, incidirá en estos aspectos sociales”.

Para este profesional de la salud mental, la pandemia “está poniendo sobre la mesa todas nuestras dificultades. Como aquella familia que guarda sus conflictos dentro del hogar hasta que un día explotan y dejamos ver todas nuestras deficiencias y carencias”.

Ningún país estaba preparado y México no es la excepción. “El coronavirus puso en relieve que no tenemos una cultura financiera. Lo cual genera dificultades y necesitamos buscar un responsable. Y debemos ser conscientes que como sociedad nuestras prioridades tienen que cambiar. Cuando limitan el consumo de cerveza estamos más preocupados por comprar cerveza y no nos preocupamos por medicamentos o vitaminas que puedan fortalecer el sistema inmunológico”.

Remarca que la pandemia, además de poner en relieve serios problemas de salud emocional, se evidencian las diferencias entre dos grupos, uno, minoritario y de alto poder adquisitivo y otro, una mayoría, que no trabajan juntos y esto se ver reflejado en conflictos a gran escala entre el sector empresarial y por supuesto el sector social y las políticas gubernamentales.

Bajón en la economía

 “El gobierno no ha tomado medidas acertadas desde el principio y ha tenido que parchar situaciones. El lunes 1 de junio se reactivó la economía, sin embargo, el presidente López Obrador dijo el jueves pasado que si fuera necesario volver a casa se volverá. Hay incertidumbre, no sabemos adónde estamos”, dice el periodista Fernando Crisanto.

La primera Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE) que presentó el Inegi (Instituto Nacional de Estadística y Geografía) el lunes 1 de junio reveló que 12.5 millones de mexicanos perdieron su empleo en abril, sin embargo, éstas cifras no fueron tomadas en cuenta para calcular la tasa de desempleo porque se consideró que no formaron en ese mes parte de la Población Económicamente Activa, al no buscar trabajo por la cuarentena, dijo Jonathan Heath, subgobernador del Banco de México.

La entrada a la “nueva normalidad” deberá estar acompañada de la creación de 33.1 millones de empleos, indican datos del Inegi.

Esta cifra, casi el triple de las necesidades de empleo que había en marzo, se compone por 2.1 millones de personas que buscan activamente un empleo, pero no lo encuentran; 20 millones que no buscan uno, pero están dispuestas a trabajar si les ofrecen uno, y 11 millones que trabajan, pero reportan tener necesidad de hacerlo más horas.

México inició la reapertura de sectores no "esenciales" como la construcción, la minería y la fabricación de equipos de transporte, tras más de dos meses de confinamiento por la pandemia. La ciudad de México sumó actividades como la venta de bicicletas, el vehículo que este miércoles celebra su Día Mundial, instaurado por la ONU en 2018. Según la Secretaría de Movilidad (Semovi), 35,9% de los 5,9 millones de hogares de la capital y su área metropolitana cuentan con una bici, es decir que hay 2,1 millones de unidades. Pero en la ciudad apenas 340.000 personas la usan para trasladarse.

En contraste, el metro movilizaba a cinco millones de usuarios diariamente antes de la cuarentena. 

La producción y la exportación de autos se desplomaron en México durante mayo ante el cese de actividades en la industria por la pandemia del coronavirus, según datos del instituto de estadísticas, INEGI. La producción de vehículos cayó 93,68% en mayo al sumar solo 22.119 unidades frente a las 350.060 del mismo mes de 2019. 

En ese mes, Volskwagen, Audi y JAC no produjeron ni un solo vehículo. 

La exportación de autos cayó 95,1% a 15.088 unidades frente a los 304.867 envíos que se realizaron en mayo del año pasado. 

La estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) por su parte enfrenta una dura situación: perdió 562.200 millones de pesos (unos 23.500 millones de dólares) en el primer trimestre debido a diferenciales cambiarios que aumentaron su abultada deuda, y por el desplome de las cotizaciones.

El periodista Fernando Crisanto añade: “Nunca ha dejado de funcionar el transporte público, en la ciudad de México, porque hay industrias y servicios esenciales, como la de alimentación, medicina, salud, medios de comunicación, energía, etc. Las normas para el servicio de transporte es mantener la distancia y que no pueden llegar a sobrepasar la mitad de su cupo en cada unidad. Ha prevalecido el comercio digital, mediante aplicaciones, los taxis te llevan la mercadería que tú necesitas”, dice Crisanto.

En México los vuelos nacionales están restringidos y los internacionales que van a Estado Unidos, por ejemplo, lo hacen, pero bajo mucho control.

La Bolsa Mexicana de Valores (BMV) cerró el viernes con un avance de 2,84%, equivalente a 1.075,19 unidades, por lo que su principal indicador, el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC), cerró en 38.948,08 puntos. 

La violencia policial

Por si fuera poco, en estas últimas horas, México también centra su atención en la muerte del joven Giovanni López, un albañil de 30 años detenido el 4 de mayo supuestamente por no usar una mascarilla mientras transitaba por una calle.

Un vídeo divulgado en redes sociales muestra cómo frente a familiares del joven, una decena de agentes del municipio de Ixtlahuacán de los Membrillos cerca de Guadalajara- lo detiene de forma violenta y se lo lleva a la comisaría.

Tres policías fueron detenidos, supuestamente implicados en la muerte de Giovanni. El viernes al menos 28 personas fueron arrestadas por los desórdenes, en medio de los cuales un policía sufrió quemaduras, dos patrullas fueron quemadas y la sede del gobierno estatal atacada por los manifestantes.

López Obrador instó a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) a sumarse a las investigaciones.

Amnistía Internacional condenó el hecho y afirmó que "la muerte de Giovanni bajo custodia policial es un grave síntoma del uso indebido de la fuerza empleada por las autoridades y el uso generalizado de tortura".

El cineasta mexicano Guillermo del Toro se unió en redes sociales a la ola de indignación. "A más de un mes, no hay respuestas, no hay arrestos. No es abuso de autoridad (...) El sinsentido -la locura absoluta- es que ocurra un asesinato a nombre de un asunto de salud pública", escribió Del Toro en su cuenta de Twitter.

Un vídeo grabado por un hermano del fallecido, muestra el arresto de López. En la grabación se escucha a una mujer cuestionar si la razón es porque no usaba mascarilla.

La familia denunció que el alcalde local, Eduardo Cervantes, les ofreció 200.000 pesos (unos 9.000 dólares) por no difundir el video, lo que éste negó. 

¿Quo vadis México lindo?

Para Crisanto, en este momento México es un país más vulnerable que controlado.

Para algunos la crisis trajo oportunidades y lograron subsanar algunas situaciones desfavorables, e incluso aprovecharon para hacer algo que no tenían en sus planes y que, finalmente les dio beneficios, en cierto modo. Una gran parte de la sociedad mexicana ha sufrido y sufre la crisis desde diferentes aspectos y les costará un tiempo en recuperar su estado desde lo económico, sicológico y hasta social.

A pesar de todo, Espinoza cree que México va a salir adelante pero posiblemente vuelva a ser el de antes. “Creo que apostando a las nuevas generaciones puede haber un cambio. Saldrá adelante con muchas bajas, saldrá muy lastimado y con una recuperación de tres a cinco años”.

México se balancea en el dilema ético que otros también se plantean. Quedarse en casa implica afectar económicamente a millones de personas y activar la economía sería condenar prácticamente a otras personas a morir. ¿Quo vadis, México lindo?