Escucha esta nota aquí

Miles de migrantes en la isla griega de Lesbos quedaron sin abrigo el miércoles después de un enorme incendio que destruyó Moria, el mayor y más sórdido campo de refugiados de Grecia, donde se apilaban.

La principal entrada de migrantes en Grecia frente a la vecina Turquía, la isla de Lesbos en el Mar Egeo, con una población de unos 85.000 habitantes, se sumió en una crisis sin precedentes y el servicio de Protección Civil griego declaró el "estado de emergencia" en la isla. 

El primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, expresó "tristeza por los incidentes" y sugirió que el desastre pudo haberse debido a "reacciones violentas contra los controles sanitarios", tras la detección de 35 casos de Covid-19 en el campamento.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, expresó el miércoles su "profunda tristeza" y la "disposición de la Unión Europea a ayudar". 

Según la agencia griega ANA, que cita fuentes anónimas, múltiples incendios fueron provocados en la madrugada del miércoles por migrantes que se han rebelado contra las medidas de aislamiento por el coronavirus.

Miles de hombres, mujeres y niños salieron de las tiendas de campaña y de los contenedores la noche del martes al miércoles, y algunos se refugiaron en los campos de olivos circundantes. "La parte principal del centro de registro de identificación fue completamente destruida y muchas personas están sin hogar", dijo el viceministro de Migración, Georges Koumoutsakos.

Además de esta parte principal, que alberga a cerca de 4.000 personas, los locales administrativos y de asilo, el campamento de Moria se extiende por los olivares vecinos, donde vivían cerca de 8.000 personas en tiendas de campaña que también sufrieron daños.

"Se declararon múltiples fuegos en el campo y las llamas nos rodearon muy rápidamente, era una operación muy difícil", dijo a la AFP Konstantinos Théofilopoulos, comandante de los bomberos de la región.

"¿Qué vamos a hacer ahora?"

La mayoría de los refugiados y migrantes estaban sentados el miércoles por la tarde junto a la carretera que une el campamento con el puerto de Mitilene, formando largas colas de tres kilómetros, según una periodista de la AFP. 

"¿Qué vamos a hacer ahora? ¿Adónde podemos ir?" se lamenta Mahmout, originario de Afganistán. Junto a él, su compatriota Aisha, busca a sus hijos. "Dos están allí, pero no sé dónde están los otros", lamentó.

El ministro alemán de Relaciones Exteriores reclamó el miércoles a los países de la UE que se hagan cargo de los migrantes debido a la "catástrofe humanitaria".

La Comisión Europea anunció el miércoles que asumió el traslado inmediato a Grecia continental de 400 niños y adolescentes del campamento.

"No hay más Moria"

Según los bomberos, el siniestro no causó víctimas, "pero hay algunos heridos leves con problemas respiratorios debidos al humo". 

En la tarde, seguía saliendo humo negro del campamento, que alberga en total a cerca de 12.700 solicitantes de asilo, cuatro veces su capacidad de acogida. Decenas de personas deambulaban entre los contenedores calcinados, algunos retirando cosas y otros tomando fotos con sus teléfonos móviles.

"No hay más Moria, ha sido destruido", dijo el vicegobernador regional Aris Hatzikomninos a la cadena pública ERT, adonde se han enviado refuerzos de la fuerza antidisturbios.

Desde mediados de marzo se han impuesto medidas estrictas en los campamentos de migrantes, a pesar de las críticas de las ONG´s de derechos humanos que consideran que esas medidas son "discriminatorias", cuando se tomó la decisión de desconfinar el país a principios de mayo.

La semana pasada, las autoridades detectaron un primer caso de coronavirus en el campo de Moria y pusieron el recinto en cuarentena. Tras efectuar 2.000 pruebas de detección, 35 personas dieron positivo por covid-19.

Las ONG´s denuncian el confinamiento de los solicitantes de asilo en unas estructuras que no estaban adaptadas para aplicar las medidas preventivas necesarias. En los últimos años han criticado el campo de Moria por su falta de higiene y su hacinamiento y pedían a las autoridades griegas que trasladaran a los solicitantes de asilo más vulnerables.

Los disturbios y las peleas eran casi diarios. Desde enero hasta finales de agosto, cinco personas fueron apuñaladas en más de 15 ataques. En marzo pasado, una niña murió en un contenedor quemado. En septiembre de 2019, dos personas fallecieron en un incendio.