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Un alto cargo estadounidense llegó este domingo a Taiwán, en una visita que indignó a Pekín y que representa la delegación oficial más importante de Estados Unidos en la isla china desde 1979 cuando dejó de reconocer su soberanía autónoma.

El secretario de Salud estadounidense, Alex Azar, debe reunirse en los tres próximos días con el presidente taiwanés, Tsai Ing-wen, todo un adversario para las autoridades chinas que le acusan de buscar la independencia de la isla, con 23 millones de habitantes.

Azar representa el dirigente estadounidense más importante que se desplaza a Taiwán desde 1979, cuando Washington rompió sus relaciones diplomáticas con Taipei (capital de la isla) para reconocer la soberanía de las autoridades comunistas de Pekín sobre China.

Estados Unidos continuó; sin embargo, siendo un importante aliado para Taiwán y su principal proveedor de armas.

Éxito ante el coronavirus 

Esta visita se produce en plenas tensiones entre Pekín y Washington, que recientemente anunció restricciones para las aplicaciones chinas TikTok y WeChat y sanciones económicas sobre once dirigentes de Hong Kong tras la adopción de una restrictiva ley de seguridad.

Sin embargo, la administración estadounidense presentó el viaje como una oportunidad para felicitar a las autoridades de Taiwán por su buena gestión del nuevo coronavirus, en un momento de debilidad del presidente Donald Trump por los estragos producidos por la pandemia en su país, con más de 160.000 muertos.

"Este viaje representa el reconocimiento del éxito de Taiwán en la lucha contra el Covid-19", aseguró a la prensa un alto funcionario estadounidense.

A pesar de su proximidad geográfica y sus vínculos comerciales con la China continental, donde empezó el coronavirus, Taiwán registró menos de 500 casos del coronavirus y solo siete muertos.

La República Popular de China considera la isla como una provincia, a pesar de que esté gobernada por un régimen rival que se refugió en ella tras la toma del poder de los comunistas en Pekín en 1949 después de imponerse en la guerra civil.

Taiwán no es reconocido como un Estado independiente por la ONU y Pekín amenaza con recurrir a la fuerza en el caso de una declaración de independencia de Taipei o de una intervención extranjera, especialmente de la parte de Washington.

Línea roja 

El gobierno chino consideró hace unos días la visita de Azar como una amenaza para "la paz y la estabilidad".

El secretario de Salud estadounidense también se reunirá con su homólogo taiwanés, Chen Shih-chung, y con el ministro de Relaciones Exteriores de la isla, Joseph Wu.

Según Douglas Paal, que dirigió el Instituto estadounidense de Taiwán durante la presidencia de George W. Bush, la administración Trump es consciente del peligro de acentuar las tensiones con China a través de Taiwán, una línea roja para las autoridades chinas.

Por eso, se abstuvo de enviar a la isla a dirigentes implicados en temas de seguridad.

Altos cargos estadounidenses encargados del Comercio exterior ya habían viajado a Taipei durante los noventa, pero, según Paal, entonces la diferencia era que las relaciones entre Pekín y Washington no resultaban tan tensas.