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Lenín Moreno, de 64 años, es el nuevo presidente de Ecuador que en su primer discurso planteó diálogo a todos los sectores del país, austeridad a fin de reactivar la economía y mantener la dolarización, y una lucha frontal contra la corrupción. El mandatario, calificado como un títere del expresidente Rafael Correa, ya mostró lo contrario al eliminar el Ministerio del Vivir Bien y suprimir los informes semanales por los medios. 

“Este nuevo Gobierno será más conciliador, tiene falencias que viene arrastrando desde Correa. Hay un alto endeudamiento, económicamente es muy frágil. En la política, los aliados están debilitados,  el socialismo del siglo XXI que perdió su rumbo”, opinó el presidente del Colegio de Internacionalistas de Santa Cruz (Coicruz), Francisco Xavier Solares, en contacto telefónico con EL DEBER.

Respecto a las relaciones bilaterales con Bolivia, Solares considera que “van a mantenerse” sin grandes variaciones, tal como en la época de Correa. /AFP. 

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