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Estados Unidos y Reino Unido atravesaron su peor día de la pandemia en momentos en que los países de todo el mundo endurecieron el miércoles las restricciones contra el virus y se pusieron en marcha campañas de vacunación masiva.

La Organización Mundial de la Salud dijo que hasta ahora se habían administrado 28 millones de dosis en todo el mundo, la mayoría en países ricos, y las autoridades sanitarias de los Estados Unidos dijeron que más de 10 millones de estadounidenses ya habían recibido sus primeras vacunas.

Los contagios mundiales se dispararon hasta superar los 91 millones y las muertes se acercaron a la marca de 2 millones, lo que obligó a los gobiernos de todo el mundo a reimponer nuevas restricciones, como confinamientos impopulares y dolorosos para la economía.

Estados Unidos sigue siendo el país más afectado: con una media de tres muertos por minuto, la nación registró el martes un nuevo récord de fallecidos diarios (4.470).

"Es sin duda el periodo más sombrío de toda mi carrera", admite Kari McGuire, responsable de la unidad de cuidados paliativos del hospital Santa María de Apple Valley, en California, totalmente saturado.

Los datos recopilados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) mostraron que de 29 millones de dosis de las vacunas Pfizer y Moderna enviadas a los estados federales hasta la fecha, se han administrado 10,2 millones, es decir, alrededor del 3,1 por ciento de la población total de Estados Unidos.

La vecina Canadá también se esforzaba por contener un preocupante brote, ordenando a los residentes de Ontario -su provincia más poblada- que se quedaran en casa.

Europa vuelve a confinarse

En Europa, Reino Unido también registró un nuevo récord de muertes: 1.564 en 24 horas, lo que elevó el número total de víctimas a 84.767, el más alto del continente junto con Italia.

Inglaterra está en medio de su tercer cierre nacional, con escuelas clausuradas y con una orden para que la gente se quede en casa. Restricciones similares existen en Escocia, Gales e Irlanda del Norte.

El primer ministro, Boris Johnson, dijo a los legisladores que, aunque aún es muy pronto, las últimas restricciones estaban "empezando a dar señales de algún efecto".

En Portugal, el primer ministro Antonio Costa dijo que el país entraría en un nuevo confinamiento el viernes.

Suiza cerró las tiendas que vendían productos no esenciales y ordenó a la gente que trabajara desde su casa en un intento de evitar una explosión en el número de casos.

Dinamarca dijo que está extendiendo las medidas de aislamiento hasta el 7 de febrero ante el "extremadamente preocupante" aumento de las infecciones con la variante del virus británico.

Y en Noruega, el gobierno quiere imponer test obligatorios en las fronteras, pese a que en el país rigen ya unas estrictas reglas sanitarias para los visitantes.


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