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AFP / BERTHY VACA 

La epidemia de nuevo coronavirus, que ayer superó el balance de 3.000 muertos en el mundo, continúa provocando importantes consecuencias en todo el planeta, sobre todo económicas, con riesgo de recesión en Alemania e Italia y una caída del crecimiento mundial. Mientras que en el país se refuerzan los controles por la enfermedad.

En China, donde el virus apareció a finales de 2019, las autoridades anunciaron ayer 42 nuevos decesos, lo que lleva el balance de la enfermedad en el país a 2.912 muertos y en el mundo a más de 3.000. 

Los 202 nuevos casos señalados el lunes en China continental son sin embargo el aumento diario más débil desde enero.

La epidemia de la covid-19 el nombre de la enfermedad que provoca el virusâ se debilita en China, donde hay drásticas medidas de cuarentena que afectan a más de 50 millones de personas.

Pero en el resto del mundo la enfermedad sigue propagándose.

Ayer se señaló un segundo contaminado en Egipto, un país que anunció a mediados de febrero el primer caso en el continente africano, justo cuando los turistas empezaban a volver tras años de disturbios por la revolución de 2011. Estados Unidos informó de un segundo fallecimiento, con un total de 21 casos, a los que se añaden otros 47 de personas repatriadas del extranjero.

En los últimos días han aparecido varios pacientes en el país que no tenían ninguna relación con focos de la epidemia.

En Italia, 500 casos fueron registrados el domingo, una cifra que lleva el número de contagios a cerca de 1.700 en el país.

Controles en Viru Viru

Con el afán de dar certidumbre a la población sobre la vigilancia sanitaria ante un posible ingreso del coronavirus al país, autoridades del Sedes y del aeropuerto Viru Viru mostraron ayer a la prensa el procedimiento que realiza desde hace tres semanas en dicha terminal aérea para detectar en los pasajeros síntomas de la patología.

Son cuatro los controles que aplican en el aeropuerto a los vuelos internacionales: el primero lo realiza la tripulación de la nave, donde la azafata jefa entrega a médicos del Sedes y de Sabsa un manifiesto sobre el estado de los pasajeros.

El segundo control se realiza en la manga que conecta el avión con la entrada al aeropuerto, donde el personal médico acerca un termómetro digital a la frente de cada pasajero y se obtiene la temperatura corporal.

La tercera revisión se ejecuta en el área de Migración, donde funciona una cámara termodetectora de pacientes febriles, cuyos resultados se muestran en tiempo real en una pantalla gigante.

Si a alguno de los viajeros se le detectara fiebre u otra sintomatología, se lo traslada a un consultorio médico del aeropuerto, donde se le realiza la respectiva evaluación. Si los pasajeros con estos indicios fueran más de dos, se los conduce en un bus hasta el consultorio más grande, que funciona donde antes era el hangar presidencial de Evo Morales. Este sería el cuarto control.

En el caso de que se detectara un paciente con sospecha de coronavirus, inmediatamente será llevado en una ambulancia hasta un hospital, con todas las medidas de bioseguridad, manifestó Marcelo Ríos, director del Sedes.

El personal encargado del control trabaja a las 24 horas. Dan especial atención a las naves provenientes de Estados Unidos, México y Brasil, países que tienen vuelos directos a Bolivia.

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