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A Sabine Weiss le encantaba captar a los "mocosos", a los "mendigos" y a los "niños chillones" que encontraba en la calle. Esta fotógrafa franco-suiza, traviesa y rigurosa, conocida también por sus fotos de moda publicadas en Vogue, fue la última discípula de la escuela humanista francesa.

Al igual que Robert Doisneau, Boubat, Willy Ronis e Izis, Sabine Weiss, fallecida este martes a los 97 años, inmortalizó la vida sencilla de la gente, sin reclamar ninguna influencia. "Nunca pensé que hiciera fotografía humanista. Una buena foto debe ser conmovedora, estar bien compuesta y no estar recargada. La sensibilidad de la gente debería ser evidente", dijo al medio francés La Croix.

Pionera de la fotografía de posguerra, esta destacada técnica, con una carrera ecléctica tanto en color como en blanco y negro, nació en Suiza antes de nacionalizarse francesa en 1995. 

Personalidad discreta y menos conocida por el gran público que otros fotógrafos de su época, esta mujer de 1,55 m, que negaba haber sufrido ninguna discriminación por ser mujer, quería establecer "un diálogo constante" con su sujeto, considerando la fotografía como "una amistad".

El París de la posguerra lanzó su carrera. Allí, en torno a los años 50, recorrió la capital, a menudo de noche, con su marido, el pintor estadounidense Hugh Weiss (la pareja adoptó una hija) para captar momentos fugaces: trabajadores en acción, besos furtivos, idas y venidas en las estaciones de metro.

 "En ese momento, la capital estaba bañada por una hermosa niebla por la noche”, decía Weiss. En estas tomas, los niños están muy presentes, como esta radiante niña egipcia inmortalizada en el tiempo.

Empezó a frecuentar los círculos artísticos de la época, retratando a Stravinsky, Britten, Dubuffet, Léger o Giacometti. Trabajó para las revistas de renombre como Newsweek, Time, Life, Esquire, o Paris-Match, y triunfó en varios registros: desde el reportaje (viajó mucho), a la publicidad, la moda, el espectáculo, o la arquitectura.

"En fotografía he hecho de todo", confió a la AFP en 2020. "Fui a morgues, a fábricas, fotografié gente rica, tomé fotos de moda ... Pero lo que queda, son solo las fotos que tomé solo para mí, sobre la marcha".

Prolífica y generosa, en 2017 legó unos 200.000 negativos y 7.000 hojas de contacto al Museo del Elíseo de Lausana. "No sé cuántas fotos tomé, dijo a la AFP en 2014, de todas formas eso no significa mucho".

Estas son algunas de sus fotografías:



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