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“No abra, es el Ejército, queda una nena sola durmiendo en una cuna”. Ese grito en la madrugada despertó a una vecina del fondo: en el departamento de adelante un grupo de encapuchados se llevaba a la rastra a una pareja que descansaba en su casa de La Plata.

Él, Jorge Ogando, era empleado bancario; ella, Stella Maris Montesano, con 27 años era abogada y cursaba un embarazo de ocho meses. La nena que dormía era Virginia, la hija de ambos, de apenas tres años.

De esa historia que comenzó en octubre de 1976 y de todo lo que ocurrió después, Martín Ogando Montesano –que fue criado como Diego Berestycki– fue recogiendo piezas mucho tiempo después, según refiere la web de Infobae.

Supo, con el tiempo, que había nacido en el centro clandestino de detención –uno de los tantos montados por la dictadura militar que tomó el poder en 1976 en Argentina, donde eran torturados y llevados prisioneros de manera ilegal. “Me secuestraron con 8 meses de gestación, en la panza de mi madre, me hicieron nacer en la cocina de una celda toda sucia, sobreviví de casualidad. Me contaron que estuve con mi madre apenas tres días. Después me separaron de ella, me vendieron y durante 39 años me robaron mi identidad. Eso me pasó a mí, ni hablar a mis padres que los torturaron y los hicieron desaparecer. Mi madre me dio a luz esposada y con los ojos vendados”, indicó.

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