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El Fondo Monetario Internacional "no tiene intención de presionar a Argentina en este momento", aseguró su directora gerente Kristalina Georgieva, al comentar la visita que inicia este martes a Buenos Aires una misión del organismo multilateral cuando el país espera renegociar su acuerdo crediticio con la institución.

"Venimos a Argentina ante todo para escuchar a las autoridades, para escuchar al pueblo argentino. Hemos tenido muy claro en esta crisis que es importante brindar apoyo a las empresas y, lo que es más importante, a los trabajadores. Así que no venimos con la idea de 'bueno, veamos cómo podemos recortar aún más el gasto en estas circunstancias", dijo Georgieva a la televisora CNN.

Una misión integrada por Julie Kosack y Luis Cubeddu llegó a Buenos Aires este martes para, junto al representante residente Trevor Alleyne, sostener conversaciones exploratorias de cara a la negociación de un nuevo programa crediticio con el FMI, que reemplace el suscrito en 2018 por 57.000 millones de dólares.

De ese préstamo, Argentina recibió 44.000 millones de dólares, pero el presidente de centro-izquierda Alberto Fernández renunció a los tramos pendientes al asumir en diciembre pasado. Los primeros reembolsos están previstos para septiembre de 2021.

Un pequeño grupo de militantes de izquierda se manifestó este martes en contra del FMI a las puertas del Banco Central.

"Vamos a ver qué rumbo toma el diálogo. Esperamos serle útil a Argentina para definir unos objetivos de crecimiento a mediano plazo, para ver cuáles son los obstáculos al crecimiento y también para que la economía salga fortalecida y pueda cumplir con las expectativas del pueblo argentino", señaló Georgieva.

"Queremos ser parte de una solución duradera a lo que ha sido durante tanto tiempo ciclos de avances y retrocesos en Argentina. Vamos con la mente abierta para buscar la manera de que Argentina tenga solidez, estabilidad y prosperidad", añadió.

Con una inflación de más 40% anual y en recesión desde 2018, Argentina ha visto dispararse también los índices de pobreza (40,9%) y de desempleo en medio de la pandemia del covid-19.

El gobierno prevé para 2021 un déficit fiscal de 4,5%.