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El presidente peruano, Martín Vizcarra, designó el jueves como ministro del Interior al general retirado César Gentille tras la renuncia de Jorge Montoya, arrastrado por los 13 muertos que dejó el desalojo policial de una fiesta prohibida por la pandemia.

Gentille asumió el cargo luego que Vizcarra lo juramentó durante una breve ceremonia en Palacio de Gobierno, en presencia del presidente del Consejo de Ministros Walter Martos.

El renunciante Montoya admitió que la policía cometió errores y mintió sobre el trágico desalojo de 120 personas el 22 de agosto en una discoteca de Lima, en un intento por responsabilizar a los civiles por las muertes.   

Gentille es el quinto ministro del Interior en los 30 meses de gestión que lleva Vizcarra. Montoya estuvo 57 días en el cargo. 

En Perú las fiestas, reuniones sociales o familiares están prohibidas por el nuevo coronavirus. 

El gobierno asegura que éstas son el nuevo foco de contagio debido a que no se respeta la distancia física y el uso de mascarillas.

Vizcarra había asegurado el 1 de septiembre que la policía tomó "decisiones inadecuadas que no podemos ni vamos a justificar", en alusión a la mortal estampida.

Las afirmaciones presidenciales surgieron luego que la prensa difundiera imágenes inéditas de la acción policial, que contradecían la versión oficial.

Dichas imágenes, grabadas por una cámara de seguridad de la discoteca Thomas RestoBar y difundidas en medios locales, muestran como un policía cierra la puerta del local momentos antes de la estampida fatal, todo lo contrario a lo expuesto en la versión oficial.

El escuadrón policial que intervino la noche del 22 de agosto para detener la fiesta había indicado que la puerta se cerró por la estampida de un centenar de asistentes que querían huir. El gobierno utilizó esa versión como oficial. 

La muerte de las 13 personas es objeto de dos investigaciones: en el fuero militar policial y en Fiscalía.

Hasta el momento, la justicia impuso 18 meses de prisión preventiva a Job Luque, supuesto organizador del evento en la discoteca, situada en el populoso distrito de Los Olivos (norte de Lima).

De las 13 víctimas, 12 son mujeres. Todas murieron asfixiadas al ser aplastadas por asistentes que huían para no ser detenidos, según la policía.

La pandemia deja en Perú a más 700.000 contagios y 30.000 muertos, según cifras oficiales.