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El exjefe policial Miguel Etchecolatz, uno de los más emblemáticos torturadores de la dictadura argentina (1976-1983), recibió este viernes su novena condena a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad, informó una fuente judicial.

El Tribunal Oral Federal 1 de La Plata lo condenó a perpetua junto al expolicía Julio César Garachico por secuestros, torturas y homicidio de siete personas ocurridos en el centro clandestino de detención conocido como "Pozo de Arana", que funcionó en La Plata, a 60km al sur de la capital argentina.

"Los hechos fueron crímenes de lesa humanidad y así deben ser calificados", dijo el presidente del tribunal, Andrés Basso, al leer la sentencia.

Etchecolatz, de 93 años, cumple su condena en la cárcel de Ezeiza y no asistió a la lectura del veredicto por estar internado debido a un cuadro febril. Tampoco estuvo presente Garachico, de 81 años, que mantiene prisión domiciliaria en Mar del Plata (400km al sur de Buenos Aires) por otras causas.

El tribunal le concedió a Garachico el beneficio de permanecer bajo prisión domiciliaria, lo que generó repudio de los presentes en la sala, que al grito de "cárcel común, perpetua y efectiva" debieron ser desalojados para concluir con la lectura del fallo.

Entre los casos ventilados en el juicio se encuentra el secuestro y tortura del albañil Jorge Julio López, cuyo testimonio en 2006 como sobreviviente resultó clave para la condena a Etchecolatz. 

"Es un asesino serial, no tenía compasión", había dicho López sobre Etchecolatz ante el tribunal cuando también identificó a Garachico, ambos como sus torturadores, y dio detalles de los tormentos a los que fueron sometidos él y otros prisioneros y de los homicidios que presenció.

Tres meses después de esa declaración López desapareció cuando salió de su casa en La Plata rumbo a los tribunales donde se desarrollaba el juicio. El caso causó una conmoción política en Argentina. Todas las investigaciones fueron infructuosas.

Etchecolatz y Garachico también fueron condenados por el secuestro, tortura y homicidio de Francisco López Muntaner, un estudiante secundario secuestrado a los 16 años en 1976 junto a otros nueve compañeros del colegio por reclamar el boleto estudiantil en un episodio conocido como "La noche de los lápices". 

Además de las condenas, el tribunal dispuso la conformación de un Sitio de Memoria en el lugar adonde funcionó la cárcel clandestina de Arana, así como la realización de excavaciones en busca de restos humanos en una estancia cercana donde funciona un predio del Ejército.

Unas 30.000 personas desaparecieron en la dictadura, según organismos de derechos humanos.

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