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Nueva Delhi, capital de India, se confinará durante el fin de semana en tanto las autoridades lidian con un nuevo repunte de los casos de coronavirus, en gran parte impulsado por la variante ómicron de muy rápida propagación.

El país sufrió un devastador brote de covid-19 durante el año pasado, que desbordó a los hospitales, crematorios y cementerios, pero desde entonces el número de casos constatados diariamente se mantuvo a un nivel relativamente bajo hasta la semana pasada.

Las nuevas restricciones sanitarias en Nueva Delhi se tomaron el mismo día en que el primer ministro de la enorme metrópoli, Arvind Kejriwal, anunciase que estaba infectado y sufría "síntomas leves".

Kejriwal indicó que se encuentra aislado en su casa e instó a quienes habían estado en contacto con él
en los últimos días a hacerse una prueba.

La capital clausuró la semana pasada gimnasios y cines, e impuso un toque de queda nocturno en su afán por detener la propagación de ómicron.

Se instará a todos los habitantes a que se queden en sus hogares desde el viernes de noche hasta el lunes de mañana.

"El gobierno se encuentra por completo preparado para combatir cualquier contingencia vinculada a covid", señaló este martes en un discurso el viceministro principal de la enorme urbe, Manish Sisodia.

Más de 200.000 personas murieron en toda India durante la primavera (boreal) pasada tras una oleada de infecciones por la variante delta, que desbordó al sistema sanitario.

Las 481.000 muertes por covid constatadas en India constituyen la tercera cifra más alta del mundo, sólo por detrás de Estados Unidos y Brasil.

Pero es muy corriente que no se notifiquen las muertes y sus causas, por lo que de acuerdo a estudios la cifra real podría ser hasta 10 veces mayor.

El lunes, India empezó a inocular a adolescentes y ofrecerá una dosis de refuerzo a los mayores de 60 años a partir de la semana próxima.



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