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La oposición al nuevo régimen militar en Birmania se intensificaba este sábado (13.02.2021) con la aparición de grupos espontáneos de vigilancia vecinal para frustrar los arrestos de activistas antigolpistas, y una resolución en la ONU que pide la liberación de Aung San Suu Kyi. 

Desde muy temprano comenzaron hoy las manifestaciones, que horas más tarde reunían a varias decenas de miles de personas.

"Respeten nuestro voto" o "liberen a nuestros líderes" eran frases que podían leerse en algunas de las pancartas que llevaban los manifestantes concentrados en Rangún. Los manifestantes, que levantaban tres dedos en señal de resistencia, se concentraron en el centro de la capital económica del país, deteniendo el tráfico, convertido en un concierto de bocinas para celebrar el aniversario del padre de la independencia birmana, el general Aung San, que habría cumplido 106 años hoy.

Era el padre de Aung San Suu Kyi, la exjefa de facto del gobierno, derrocada por el golpe de Estado y ahora detenida en régimen de incomunicación en una residencia de Naipyidó, la capital administrativa.

Comités de vigilancia vecinal

El viernes por la noche se formaron espontáneamente comités de vigilancia ciudadana para intentar obstaculizar la detención de opositores. En un video grabado en un barrio de Rangún, se ve a unos vecinos salir a la calle, desafiando el toque de queda instaurado a las 20:00, después de que corrieran rumores de una redada policial para arrestar a disidentes. Haciendo ruido con ollas y sartenes, se preguntaban y contestaban a gritos: "Nosotros, los habitantes de San Chaung, ¿estamos unidos?". "¡Lo estamos, lo estamos!".

En Pathein (sur), conocida por sus sombrillas pintadas a mano, cientos de personas se dirigieron por la noche hacia el hospital público, algunas armadas con palos o barras de hierro, para intentar defender al responsable médico del centro, después de que se enteraran de que el ejército lo había detenido. Este médico, quien se unió al movimiento de desobediencia civil lanzado en las primeras horas después del golpe, fue detenido mientras atendía a un enfermo.

La periodista Shwe Yee Win, que había informado sobre las manifestaciones en Pathein, fue secuestrada por la policía el jueves. "Estoy realmente preocupado", dijo su madre, que ahora cuida a su nieto de un año, al que la detenida todavía "estaba amamantando". "Ni siquiera tuvo la oportunidad de ponerse los zapatos antes de que se la llevaran", se quejó.

Preocupación internacional

Desde el golpe de Estado del 1 de febrero, "más de 350 políticos, representantes del Estado, activistas y miembros de la sociedad civil, incluidos periodistas, monjes y estudiantes han sido detenidos", indicó la ONU durante una sesión extraordinaria del consejo de derechos humanos, que tildó de "inaceptable" el uso de la violencia contra los manifestantes. En esta reunión se adoptó una resolución que reclama la liberación inmediata de Aung San Suu Kyi.

Washington decidió bloquear los activos y transacciones en Estados Unidos de diez oficiales militares o exmilitares considerados responsables del golpe, incluido su jefe Min Aung Hlain. También apuntan a tres empresas del lucrativo negocio de las piedras preciosas que son propiedad o están controladas por el ejército.

China y Rusia, sin embargo, volvieron a apoyar al ejército birmano en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en el que sus embajadores aseguraron que se trata de un "asunto interno" del país.

Los gigantes de internet denunciaron un proyecto de ley sobre ciberseguridad que permitirá a la junta obligarlos a transmitir metadatos de usuarios. Facebook, principal medio de comunicación para millones de birmanos, informó que reduciría la visibilidad del contenido gestionado por los militares porque asegura que el ejército difunde "informaciones falsas".

lgc (afp/efe/reuters)

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