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Miles de israelíes volvieron a protestar el sábado en varias manifestaciones por todo el país contra su primer ministro Benjamin Netanyahu. La protesta principal tuvo lugar en Jerusalén, frente a la residencia oficial del propio Netanyahu (en la imagen).

Las protestas se han venido repitiendo durante las últimas semanas, convirtiéndose ya en casi diarias. Los manifestantes protestan por lo que ven como un fracaso del gobierno para manejar la crisis del coronavirus después de mantener a raya la amenaza. Los cargos de corrupción contra Netanyahu han alimentado aún más las protestas. El juicio por corrupción se reanudó este mes, aunque las audiencias comenzarán en enero. Está acusado de fraude, abuso de confianza y aceptar sobornos en una serie de escándalos.

"Bibi, vete a casa", rezaba el cartel que sostenía un manifestante. En otro se leía: "todos pueden ver que el emperador está desnudo". "No permaneceremos en silencio y no nos rendiremos", corearon hoy los manifestantes. Cientos de manifestantes también se reunieron el sábado frente a la casa de playa de Netanyahu en la ciudad de lujo de Cesárea. La semana pasada, la policía usó cañones de agua para dispersar multitudes en Jerusalén.

Además, cientos de manifestantes con banderas israelíes y negras -insignia del movimiento que comenzó liderando las protestas- formaron largas filas en decenas de puentes e intersecciones de todo Israel. "Cansados y frustrados", advertían en muchos de los carteles que portaban. El clamor popular contra Netanyahu no cesa y parece haber cogido fuerza en un movimiento trasversal, aunque el primer ministro lo ha calificado de "izquierda anarquista" que pretende "derrocar al gobierno de derecha y su líder".

Después de lo que se ha considerado una reapertura apresurada y errática de la economía en mayo, las infecciones aumentaron con el número promedio de casos nuevos diariamente en 2.000. La economía del país ha sido golpeada por las restricciones de virus y la tasa de desempleo se ha disparado a casi el 20%, con unas ayudas del gobierno que los manifestantes consideran insuficientes.

El 78% de los jóvenes cree que el Ejecutivo está desconectado del interés público, según una encuesta publicada ayer por el diario Yediot Ahronot. La confianza en Netanyahu ha caído del 50% de entonces al 30% actual, sobre todo entre los votantes de su partido derechista Likud, reflejó un sondeo esta semana del Instituto por la Democracia de Israel.