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Los países en desarrollo e insulares se están viendo muy afectados por el cambio climático pero también se enfrentan a la falta de datos meteorológicos para predecirlos, un problema al que las instituciones internacionales, entre ellas la ONU, quieren poner remedio.

Para llenar este vacío, Naciones Unidas (PNUD y Pnuma) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) lanzaron ayer un mecanismo de financiación de observaciones meteorológicas, que estará operativo a partir de junio de 2022.

El mecanismo de financiación de las observaciones sistemáticas “aportará beneficios tangibles en términos de vidas salvadas, mejora de la gestión de catástrofes, medios de subsistencia, biodiversidad, acceso al agua y crecimiento económico”, afirmó la directora del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), Inger Andersen.

“Ni siquiera las ambiciosas medidas de reducción de emisiones nos permitirán escapar de los importantes impactos del cambio climático en las próximas décadas”, afirmó Ulisses Correia e Silva, primer ministro de Cabo Verde, un estado insular frente a la costa de África donde nacen algunos de los ciclones más potentes del Atlántico.

En la actualidad, los países pobres o los pequeños Estados insulares tienen acceso a menos del 10% de las observaciones meteorológicas y climáticas básicas, según el secretario general de la OMM, Petteri Taalas.

Negociaciones

La conferencia de la ONU sobre el clima (COP26) entró ayer de lleno en las negociaciones con críticas mutuas entre los principales protagonistas y anuncios de compromisos financieros, bajo la mirada desconfiada de ecologistas.

Tras las acusaciones del presidente estadounidense Joe Biden contra China y Rusia, cuyos líderes estuvieron ausentes al inicio de la COP26, ambos países reaccionaron con viveza.

“No estamos de acuerdo” con las acusaciones de EEUU, afirmó desde Moscú el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. Y aseguró que Rusia está tomando acciones contra el cambio climático “coherentes, reflexionadas y serias”.

Tampoco viajó a Glasgow el líder chino Xi Jinping, al que Biden acusó de “dar la espalda” al “gigantesco” problema de un calentamiento global que amenaza con escapar a todo control.

“Los actos hablan más que las palabras”, respondió desde Pekín un portavoz de la diplomacia china, Wang Wenbin.

La mayoría de países presentes en Glasgow aceptan como objetivo un límite al calentamiento del planeta de +1,5ºC, y han presentado nuevos recortes de emisiones de gases para lograrlo.

Pero este miércoles el negociador chino para el clima, Xie Xhenhua, recordó que ese era un objetivo deseable pero no oligatorio del Acuerdo de París de 2015.

“Si nos centramos solo en +1,5ºC, eso significa destruir el consenso entre todas las partes”, dijo a reporteros. “Y quizás los países pedirán una reapertura de negociaciones”, amenazó.

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