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Plantar árboles, modificar pautas de consumo y ahorrar agua ya no son suficientes para combatir el cambio climático. La ONU exige a los Estados el cumplimiento de los compromisos establecidos en el Acuerdo de París y dar un golpe de timón a las políticas públicas nacionales para reducir efectivamente los gases de efecto invernadero que permitan frenar el incremento de las temperaturas globales y evitar un desastre climático.

Las medidas son urgentes. Los gases de efecto invernadero aumentarán más de un 10% en 2030 si los países no cambian sus planes de recorte de emisiones. Poco más de la mitad de los Estados se han comprometido a revisarlos, pero el tiempo apremia.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, advirtió que el mundo está “perdiendo la carrera” para prevenir un desastre climático, aunque matizó que aún se está tiempo para alcanzar los objetivos de reducción de gases de efecto invernadero.

Guterres hizo estas declaraciones en una entrevista con la coalición de medios Covering Climate Now, entre los que está la AFP, días antes del encuentro mundial de jóvenes en la ONU, a la que le seguirá la Cumbre sobre el clima entre los líderes mundiales.

“Quiero tener a toda la sociedad ejerciendo presión sobre los gobiernos para que los gobiernos entiendan que necesitan correr más rápido, porque estamos perdiendo la carrera”, dijo. “Lo que la ciencia nos dice hoy es que estos objetivos todavía son alcanzables”, agregó.

Por su parte, la presidenta saliente de la Asamblea General de la ONU, María Fernanda Espinosa remarcó que las grandes crisis a las que se enfrenta el mundo, empezando por la climática, requieren de un “cambio de trayectoria” a escala global.

Espinosa subraya que es momento de dejar la retórica a un lado y de apostar por medidas concretas. “Sabemos lo que tenemos que hacer como sociedades. Tenemos que tener el liderazgo, la visión, el compromiso y la responsabilidad de hacerlo”, señala la diplomática ecuatoriana.

Ambas autoridades resaltaron que la clave del proceso está en la necesidad de que los Estados cumplan sus compromisos ambientales. Este es el estado actual de los compromisos de los principales países emisores, tal como están formalizados en el marco del acuerdo de París sobre el clima firmado en 2015. Cada país es libre de fijar sus metas, y su año de referencia.

Guterres dijo que la inacción de algunos países clave, como Estados Unidos, podía contrarrestarse, al menos parcialmente, con movimientos en jurisdicciones subnacionales, como ocurre en los estados de California y Nueva York.

Hacia una colisión

La ONU ha puesto en cifras ese rumbo de colisión. En 2030, las emisiones de gases de efecto invernadero –que están detrás del calentamiento, según la mayoría de los científicos– habrán aumentado un 10,7% respecto a las de 2016. Y lo que se necesita, según ha reclamado António Guterres, es que se reduzcan un 45% para esa fecha.

Ese golpe de timón que reclama la ONU es lo que se necesitaría para que los países cumplieran con lo que se comprometieron en 2015 al firmar el Acuerdo de París. El principal objetivo de este pacto es que el incremento de la temperatura no supere los 2 grados centígrados respecto a los niveles preindustriales y, en la medida de lo posible, dejarlo por debajo de 1,5. Y el principal instrumento para lograrlo son las llamadas contribuciones nacionales determinadas –los planes de recorte de gases de efecto invernadero a los que se compromete cada Estado y que fijan metas para 2025 y 2030–.

Según el análisis de la ONU, 112 países (que acumulan el 53% de las emisiones globales) han anunciado que revisarán sus contribuciones. El informe destaca que las naciones en desarrollo son las que están liderando este proceso y anunciando metas de recortes más ambiciosas.

Un total de 37 de esos 112 países han señalado que solo actualizarán los planes, sin aclarar si aumentarán sus compromisos. La ONU resalta como positivo que solo 14 Estados (26% de las emisiones mundiales) han anunciado que no revisarán sus contribuciones. El resto (71 países que representan el 21% de las emisiones mundiales, incluidas la mayoría de las naciones desarrolladas) no han aclarado aún su postura. El Acuerdo de París establece que esas revisiones se deben presentar durante 2020. Sin embargo, António Guterres ha convocado una cumbre climática para el lunes en Nueva York con la que quiere empujar a los países a comprometerse a actualizar al alza sus planes de recorte.

China, Estados Unidos y UE

China se comprometió a que sus emisiones de dióxido de carbono comiencen a bajar antes de 2030. Y debería lograrlo, según expertos en clima.

Pekín también se fijó como meta que el 20% de su consumo de energía provenga de energías no fósiles (renovables y nucleares). Este objetivo parece más distante.

Los compromisos estadounidenses datan de la presidencia de Barack Obama: reducción de las emisiones de gas con efecto invernadero de 26% a 28% para 2025, en relación a 2005.

Pero el presidente Donald Trump anunció en 2017 su intención de salir del acuerdo de París (efectivo en 2020), y comenzó a derribar los pilares del plan sobre el clima de su predecesor, sobre todo en relación a las centrales de carbón y los vehículos.

A su vez, la UE se comprometió a reducir sus emisiones en un 40% para 2030, en relación a 1990.

La Comisión Europea prevé que este objetivo será superado, pero quiere que los Estados miembro adopten un plan más ambicioso: una neutralidad climática para 2050. Aún no hay consenso, y las negociaciones continúan.

Neutralidad de carbono

Dos pequeños países, Bután y Surinam, ya tienen una huella de carbono cero, según un estudio de la ONG británica ECIU.

Varios otros anunciaron su intención de serlo para 2050, o antes. Estos son los que inscribieron la meta en sus leyes o en sus compromisos para el acuerdo de París, según el sitio climatechangenews.com: En 2030: Noruega, Uruguay. En 2045: Suecia, así como el estado de California. En 2050: Fiji, Francia (voto final del Senado a fines de septiembre), Reino Unido.