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Tras un día de silencio, el primer ministro de Hungría, el ultranacionalista Viktor Orbán, considerado un aliado del saliente presidente estadounidense Donald Trump, manifestó este viernes que el asalto al Capitolio de Washington esta semana es un "asunto interno" de EE. UU., en el que su país no quiere interferir.

"Desde el punto de vista político, aconsejo seguir la política exterior que hemos aplicado hasta ahora, de no calificar a otro país. No nos gusta cuando nos califican y nosotros tampoco lo hacemos", dijo Orbán en la radio pública Kossuth en su entrevista habitual de los viernes.

"Esto es un asunto de EE. UU.", enfatizó el primer ministro ultraderechista y populista, quien expresó sus condolencias por los fallecimientos en el ataque contra el Capitolio y añadió que confía en que los estadounidenses puedan solucionar sus problemas con éxito.

Orbán tiene estrechas relaciones con Trump y fue el único jefe de Gobierno de la Unión Europa (UE) que apoyó abiertamente su candidatura en las elecciones presidenciales de 2016 y también de 2020.

Por otra parte, el primer ministro húngaro aprovechó lo sucedido en Washington para arremeter contra la oposición en su propio país.

"No es la primera vez que veo que grupos agresivos quieren ocupar el edificio del Parlamento", manifestó Orbán y calificó de "ataque contra el Parlamento" una manifestación organizada en 2018 por la oposición húngara en la plaza donde se encuentra la Cámara en Budapest.

El principal aliado de Orbán en la UE, el presidente polaco Andrzej Duda, también se ha limitado a hablar de "asuntos internos" de Estados Unidos al comentar lo sucedido en Washington, mientras el resto de los líderes europeos han condenado claramente los incidentes protagonizados por miles de seguidores de Trump, que causaron cinco muertos.

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