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El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, enfrentaba ayer amenazas de nuevas sanciones de EEUU y críticas de la Unión Europea (UE) y países latinoamericanos, tras ganar sin sorpresas un cuarto mandato consecutivo en unas elecciones celebradas con siete aspirantes opositores detenidos.

Ortega, quien llegó al poder por las urnas en 2007, fue reelegido con un 75% de los votos, con la mitad de las mesas escrutadas, anunció ayer de madrugada el Consejo Supremo Electoral (CSE).

Las reacciones no se hicieron esperar. Incluso apenas cerradas las urnas, el presidente estadounidense, Joe Biden, calificó los comicios de “farsa”, y la UE aseguró que “carecen de legitimidad”. El gobierno español, en particular, tildó el proceso de “burla”.

Ortega, quien el jueves cumplirá 76 años, asumirá otros cinco años como presidente a partir del 10 de enero, a la cabeza del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), junto a su poderosa esposa Rosario Murillo, de 70, que será vicepresidenta por segunda vez.

El exguerrillero sandinista, quien también gobernó el país en los años 1980 luego de ayudar al FSLN a derrocar en 1979 al dictador Anastasio Somoza, enfrentó a cinco candidatos derechistas, desconocidos y tachados de colaboradores del gobierno, que en total obtuvieron el restante 25% de los votos.

Tras 14 años en el poder, Ortega es acusado por sus críticos y opositores de “nepotismo” y de instaurar una dictadura. Pero él asegura que su gobierno es del “pueblo” .

Biden se apresta a firmar un arsenal de medidas bajo la ley Renacer -aprobada por el Congreso la semana pasada-, para aumentar la presión sobre el gobierno

Oposición acorralada

Los comicios se celebraron tres años y medio después de las protestas de 2018 que exigieron la renuncia de Ortega y cuya represión dejó más de 325 muertos y más de 100.000 exiliados, sumiendo al país de 6,5 millones de habitantes en una profunda crisis política.

Desde junio fueron ilegalizados tres partidos y detenidos 39 activistas sociales, políticos, empresarios y periodistas -entre ellos siete aspirantes presidenciales-, sumándose a unos 120 opositores que siguen presos desde 2018.

La situación en Nicaragua se debatirá esta semana en la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que podría suspender al país del bloque regional, aunque expertos creen que el aislamiento empeorará la situación y disparará aún más la migración.

“No hemos hecho lo suficiente para atajar esta crisis”, declaró el expresidente Barack Obama.

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