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Pandilleros guatemaltecos liberaron este viernes a tres guardias penitenciarios que habían sido tomados como rehenes en una cárcel de la capital, en rechazo al traslado de líderes de la banda delictiva a otras prisiones, informó el gobierno.

El viceministro de Gobernación (Interior), Gendri Reyes, dijo a periodistas que los tres guardias fueron liberados "sanos y salvos" tras un diálogo con los integrantes de la temida pandilla Barrio 18

encarcelados en el Centro Preventivo para Hombres, en el norte de la capital.

Reyes señaló que pese al "consenso" con los reos para soltar a sus rehenes, las autoridades no accedieron a la demanda de regresar a los cabecillas de la pandilla a las prisiones donde se encontraban.  

Los pandilleros habían tomado como rehenes a cuatro guardias la noche del jueves, pero uno había sido liberado horas después.

"Los tres guardias (restantes) del Sistema Penitenciario (SP) están sanos y salvos (...). Evitamos nuevamente otra tragedia", declaró Reyes fuera de la cárcel, en alusión a una toma de rehenes ocurrida el lunes en una prisión de máxima seguridad en el departamento sureño de Escuintla. 

En ese hecho, en la prisión conocida como "El Infiernito", los pandilleros del Barrio 18 secuestraron a 10 guardias y los liberaron a raíz de un despliegue policial, sin llegar a un acuerdo con las autoridades.

El gobierno guatemalteco inició en agosto pasado el traslado de más de 40 jefes del Barrio 18 encarcelados en diferentes prisiones, al considerar que desde las cárceles se coordinan acciones delictivas, principalmente extorsiones a comerciantes y transportistas.

Las autoridades penitenciarias pretenden que los líderes pandilleros estén detenidos en cárceles donde no tengan comunicación telefónica con el exterior.

Datos oficiales indican que el narcotráfico y las pandillas Mara Salvatrucha y Barrio 18, dedicadas a la extorsión y el sicariato, provocan casi la mitad de las 3.500 muertes violentas que ocurren cada año en Guatemala.

El presidente Alejando Giammattei, en su discurso de toma de posesión en enero pasado, propuso impulsar en el Congreso la tipificación de las pandillas como grupos terroristas, pero aún no ha concretado el planteamiento.