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A Marte no se puede ir en cualquier momento. O no se debe porque si se aprovecha el momento en el que la Tierra y el planeta rojo se encuentran a la menor distancia la travesía se reduce a seis meses. 

Ese periodo tiene lugar cada dos años aproximadamente, como ahora. Y pese a las restricciones causadas por la crisis del coronavirus, estamos viviendo un auténtico verano marciano. Tres de las cuatro misiones previstas han seguido adelante con pequeños retrasos y, si todo va bien, las tres llegarán en febrero.

El verano de 2020 ha visto despegar ya a las sondas orbitadoras de Emiratos Árabes Unidos y China. Hope, del país árabe, partió el 19 de julio desde Japón mientras que la china Tianwen-1 despegó el 23 de julio.

La Agencia Espacial Europea (ESA) y la agencia rusa Roscosmos también tenían previsto mandar a finales de julio su flamanteExoMars2020 Rosalind Franklin, un vehículo robótico (rover) con un taladro capaz de perforar hasta los dos metros de profundidad para buscar trazas de vida. 

Sin embargo, una serie de problemas con los paracaídas cuya resolución dificultó la pandemia les llevó a posponerla hasta 2022, cuando Marte y la Tierra volverán a estar en una situación propicia para optimizar el viaje o como dicen los ingenieros, hasta la siguiente ventana de oportunidad.

Desde Florida, el estado más afectado por el coronavirus en EEUU -sólo el lunes registró casi 9.000 nuevos contagios y 77 muertes- todo parece listo para el despegue de la misión marciana más difícil de este año porque ésta sí que tendrá que amartizar en un planeta que casi no tiene atmósfera. 

Aunque su inicio estaba previsto para el 17 de julio, la detección durante una prueba de una pequeña fuga en una tubería de combustible hizo que la NASA pospusiera hasta el 30 de julio el lanzamiento de su rover Mars2020 Perseverance que, siguiendo los pasos de Curiosity -que trabaja en Marte desde 2012 y sigue en forma- explorará este mundo hostil, buscará pruebas que demuestren que en el pasado hubo vida microbiana y tomará muestras de suelo que otra nave irá a recoger para traerlas a la Tierra.

"La NASA y la ESA están trabajando en los estudios preliminares de una misión que se lanzaría no antes del 2026 para recoger estas muestras", adelanta el ingeniero español Fernando Abilleira, subdirector de operaciones de vuelo de Mars2020.

Ese es, al menos, el plan futuro. El plan presente es que haga mediciones in situ con sus sofisticados instrumentos. La misión incluye, además, un pequeño helicóptero llamado Ingenuity, que pesa 1,8 kilogramos, lleva un láser y dos cámaras y funciona con energía solar. Tal y como explica Abilleira, "su objetivo será demostrar que es posible un vuelo controlado con motor en la fina atmósfera marciana". 

Si la prueba sale con éxito, añade, "nos permitiría en futuras misiones explorar cuevas, montañas y otros lugares de difícil acceso o imposibles de alcanzar para un rover o un aterrizador".

Entre los instrumentos del rover Perseverance, vuelve a haber una estación meteorológica made in Spain. La tercera que lleva un robot marciano de la NASA.

El impacto del coronavirus

"El coronavirus ha dificultado mucho las últimas actividades estos últimos meses pero, por suerte, no ha sido desastroso. El Jet Propulsion Laboratory (JPL) [el centro de la NASA que controla el rover] y la NASA plantearon un plan de choque para controlar la crisis sanitaria con el equipo humano esencial, y ha estado muy contenida. Aún así, ha habido un importante impacto económico y cierta lentitud en algunas actividades: el diagnóstico y la solución del problema que surgió hace unas semanas ha llevado más tiempo del habitual, precisamente por esa razón", explica José Antonio Rodríguez Manfredi, científico del Centro de Astrobiología (CAB/CSIC-INTA) e investigador principal de la estación meteorológica española MEDA, que este año se perderá el lanzamiento desde Cabo Cañaveral.

La NASA ha cancelado los actos públicos presenciales y ha restringido al máximo el número de personas y periodistas que asistirán: "Me dieron la oportunidad de ir, como investigador principal de un instrumento, pero posteriormente se complicó debido la creciente preocupación por el coronavirus que se vive en Florida. Debía estar en cuarentena allí, recluido en un hotel durante varias semanas y hacerme pruebas serológicas, a lo que hay que sumar los problemas para regresar a España, así que lo viviremos desde Madrid, en el INTA, con un público muy reducido pero que nos permita disfrutarlo conjuntamente", relata Rodríguez Manfredi.

Fernando Abilleira vivirá el lanzamiento desde el Jet Propulsion Laboratory (JPL), donde la NASA recibe los datos sobre el estado del vehículo y se mandan las órdenes para controlarlo. Desde que comenzó la pandemia, explica, la mayor parte del equipo de Mars2020 trabajó de forma remota: "La tecnología actual, como la posibilidad de hacer videoconferencias, ha ayudado a que el equipo pudiera seguir completando el trabajo necesario para lanzar Perseverance este verano. He echado de menos el contacto mas cercano con los compañeros pero como el nombre Perseverance, la raza humana siempre persevera para conseguir sus objetivos", afirma este ingeniero, que asegura que para la NASA "el primer objetivo siempre fue la salud del equipo".

Afortunadamente, añade Rodríguez Manfredi,·cuando estalló la crisis del coronavirus todos los sistemas ya estaban integrados en el vehículo, las pruebas más importantes se habían realizado y se habían trasladado todos los sistemas ensamblados a Florida. Esa ha sido nuestra gran fortuna, que realmente lo que quedaba por hacer, por lo que al rover se refería, era muy poco. Las actividades más afectadas han sido las del ensamblaje del cohete, y fue ahí donde ULA (la empresa encargada del lanzamiento) puso mayor énfasis en controlar la crisis, a pesar de la situación dramática que viven en Florida".

Estación meteorológica española

La estación meteorológica española MEDA tampoco sufrió retrasos: "Incorpora todo lo que hemos aprendido de las estaciones REMS (en el rover Curiosity), y TWINS (en el robotInSight) en estos últimos 15 años y bastantes mejoras respecto a la de Curiosity, "no sólo en la electrónica, que es mucho más eficiente en términos de consumo de potencia o capacidad de cálculo, sino también en el software, que es más inteligente y autónomo. Esto es muy importante, ya que para conocer y estudiar bien el entorno meteorológico y ambiental se requiere una gran regularidad en las medidas, a lo largo de días, estaciones e incluso años", detalla el ingeniero. /(El Mundo.es)