Escucha esta nota aquí

La Policía desalojó anoche con violencia el recinto de la Asamblea Nacional de Ecuador (Parlamento) que había sido tomado de forma pacífica por manifestantes en el noveno día de protestas contra las medidas económicas del Gobierno, mientras naufragó el pedido de diálogo realizado por el presidente Lenín Moreno.

Desde que estallaron las protestas hace diez días han muerto 5 civiles y se registran unos 2.000 heridos y detenidos, según la Defensoría del Pueblo.

Las fuerzas de seguridad emplearon una intensa carga contra los concentrados que habían ocupado previamente parte el rellano de la fachada principal de la sede legislativa, sin discriminar entre las personas que se encontraban en el lugar.

La agencia EFE constató la presencia de voluntarios sanitarios de la Universidad Central, mujeres y niños, en el momento de los disparos de gases lacrimógenos, después de que los dirigentes del movimiento indígena se felicitaran con la “toma simbólica” de la Asamblea.

 Sin diálogo a la vista

Indígenas se trenzaron en nuevos y cada vez más violentos choques con las fuerzas de seguridad en Quito, tras lo cual el presidente Lenín Moreno les planteó un diálogo cara a cara sobre su rechazo a los ajustes económicos pactados con el FMI, aunque la iniciativa no prosperó.

“Es indispensable frenar la violencia. Hay que encontrar soluciones”, clamó Moreno después del llamado de la dirigencia a radicalizar las acciones tras el fracaso de una primera tentativa de diálogo a instancias de la ONU y la Iglesia católica.

“Hago un llamado a los dirigentes a dialogar directamente conmigo”, enfatizó.

Sin embargo, el movimiento indígena que protesta en Ecuador rechazó el ofrecimiento de Moreno de sostener un diálogo directo para resolver la crisis que estalló por los ajustes económicos pactados con el FMI.  

“El diálogo que promulga carece de credibilidad”, señaló en un comunicado la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie), añadiendo que solo conversará con el Gobierno “cuando se derogue” el decreto que eliminó los subsidios a los combustibles.

Ayer los disturbios se reactivaron con fuerza en los alrededores de la sede del Legislativo, que había sido asaltada brevemente por los indígenas el martes, y en otro punto céntrico de la ciudad de Quito.

Los manifestantes lanzaron piedras y pirotecnia a los uniformados, que respondieron con gas lacrimógeno y proyectiles de goma. Vehículos antimotines avanzaron sobre encapuchados que llevaban lanzas y escudos de madera.

“¡Asesinos!”, gritaron los indígenas. Fotógrafos de la AFP registraron el traslado de heridos en camillas improvisadas por los manifestantes. También otras imágenes captaron a indígenas trepando por edificios públicos, mientras militares se atrincheraban a las afueras de la Asamblea Legislativa.

Los choques recrudecieron con la llegada a la capital de indígenas de la Amazonia armados con lanzas.

Washington, a través de un comunicado del secretario de Estado, Mike Pompeo, apoyó al presionado Gobierno ecuatoriano y sus “necesarias” reformas. “Reconocemos las decisiones difíciles tomadas por el Gobierno de Ecuador para (...) promover un crecimiento económico duradero”, añadió el responsable.